Ay, qué pena Katy Perry, la pobre chica no consigue deshacerse de la casa que compró en Hollywood Hills para vivir junto a su amorcito Russell Brand. La cosa tiene doble drama porque por una parte es un activo económico que Katy no consigue quitarse de encima sin perder dinero (ay la crissihh) y por otra sigue manteniendo el recuerdo de su malogrado matrimonio (Katy, cambia las cortinas, cuatro cositas y ya está)

La casa está estupenda y es suya al completo (la compraron juntos pero pagó ella con los royalties de ‘I Kissed A Girl’) pero mira, que no le apetece vivir ahí y ya está. Total, si puede comprarse otra nueva… Aunque sí que es verdad que si cada vez que cambia de novio tiene que cambiar de casa menudo negociazo para su agente inmobiliario. Con las comisiones que saque va a tener la vida solucionada.

Mira, y si no la venda, que haga un crowfunding y se la queden sus fans. Propiedad compartida.

Ay, qué pena Katy Perry, la pobre chica no consigue deshacerse de la casa que compró en Hollywood Hills para vivir junto a su amorcito Russell Brand. La cosa tiene doble drama porque por una parte es un activo económico que Katy no consigue quitarse de encima sin perder dinero (ay la crissihh) y por otra sigue manteniendo el recuerdo de su malogrado matrimonio (Katy, cambia las cortinas, cuatro cositas y ya está)

La casa está estupenda y es suya al completo (la compraron juntos pero pagó ella con los royalties de ‘I Kissed A Girl’) pero mira, que no le apetece vivir ahí y ya está. Total, si puede comprarse otra nueva… Aunque sí que es verdad que si cada vez que cambia de novio tiene que cambiar de casa menudo negociazo para su agente inmobiliario. Con las comisiones que saque va a tener la vida solucionada.

Mira, y si no la venda, que haga un crowfunding y se la queden sus fans. Propiedad compartida.