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Televisión

La revelación de Beatriz Montañez

La que fuera presentadora de ‘El Intermedio’ volvió ayer al programa para contar a Thais Villas cómo ha cambiado su vida. Beatriz Montañez lo dejó todo para vivir una vida en plena naturaleza. En la noche de ayer, volvió a ‘El Intermedio’, programa en el que fue presentadora hasta el año 2011 junto a ‘El Gran Wyoming’, para contar cómo es su día a día aislada en el bosque, donde ha vivido los últimos cinco años.

He llegado a estar 27 días sin ducharme

Bea Montañez

“Me faltaba la necesidad de silencio, de parar hacia dónde voy y hacía dónde quiero ir. Necesitaba parar para pensar. Ahora, siento muchísima paz”, le dijo a Thais Villas, quien fuera compañera suya en el programa y que le preguntó por su nueva vida y por ‘Niadela’, el libro que acaba de publicar donde cuenta sus vivencias.

“Solo tomo un café los domingos”

Montañez afirmó que no le costó adaptarse a su nuevo entorno pero que tuvo que aprender qué hierbajos podía comer: “Estuve cuatro días que lo pasé tremendo, devolviendo, con temperatura, por comer una hierba que no tocaba”. Reconoció que tiene una rutina “muy estricta” pero que a veces se deja:

“A veces no me ducho porque total, no voy a estar con nadie, estoy asilvestrada. He llegado a estar 27 días sin ducharme. Es buenísimo para la piel y para el pelo, tanta agua y detergente acaba por deteriorar las capas grasientas que protegen la piel”.

Su rutina diaria consiste en meditar, leer los periódicos, hacer las cosas de casa, cortar la leña y preparar la chimenea: “Yo no tengo reloj, no lo he tenido nunca. No me interesa el tiempo”. En una entrevista en la Cadena Ser afirmó que solo vive con 100 o 150 euros al mes:

“Me gusta el café caro. Para estirarlo en el tiempo, solo tomo un café los domingos, el resto del tiempo tomo té. El único día que destaco de la semana es el domingo porque me tomo mi café con tortitas”, le dijo a Thais Villas.

Recientemente, en un reportaje en La Sexta ha reconocido que no tiene actividad íntima, “a no ser que te gusten mucho los árboles”. “Lo que más hecho de menos es el contacto con los seres humanos. Yo soy muy sobona. Solo tengo un capricho, el chocolate, es el gran sustituto. A mí me está ayudando de momento, es bueno para las canas, tú no tomas chocolate porque tienes”, aseguró.

Una de las cosas que más le afecto fue el adiós a su padre y sobre este asunto dijo: “ Hay que contar lo que sientes, hay que abrirse, la palabra es sanadora. Mi necesidad es reconocer su partida que había estado muchos años guardando ese secreto. Es que creo que son muy importante las despedidas, si a ti te impiden esas despedida, el decir adiós, ahí un cordón umbilical que no se rompe”.

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