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El ADN dice que no es el padre de la que creía su hija

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Las pruebas de ADN han hablado. A pesar de la lucha que ha mantenido Diego Matamoros (31 años) y su fiel creencia de que la niña que dio a luz su expareja Tanit Grande hace cuatro años era su hija, finalmente la ciencia lo ha negado. La propia madre de la pequeña afirmaba el pasado invierno que no tenía sangre Matamoros, pero el hijo del colaborador de Sálvame quiso que se demostrara ante el juez.

Kiko Matamoros ya dijo en el plató de Telecinco el pasado marzo que «esa niña no era su nieta», un pensamiento que expresó con seguridad, todo lo contrario que su hijo que se presentaba como el padre del retoño de su exnovia. Tanto Tanit como Diego coincidieron en que la menor no lleva los apellidos de él porque fue una decisión que la mujer tomó al dar a luz y que Diego aceptó en ese momento.

Cuando el hijo del colaborador creyó que su expareja había rebasado los límites respecto al asunto de su supuesta paternidad decidió llevar el tema a los juzgados y conocer de una vez por todas la verdad. Durante las vistas celebradas esta semana el joven aseguró que «mantenía una relación padre-hija con la pequeña» ante la negativa de Tanit de que lo sean.

Pero finalmente el propio Diego ha contado en la revista Semana que las pruebas de ADN han confirmado lo que no deseaba oír: «No soy el padre de mi hija». El joven asegura que está decepcionado porque «ha vivido una mentira» todo este tiempo desde que su exnovia le mandara la ecografía junto a una felicitación cuando estaba embarazada y él la recibiera durante su participación en Supervivientes en 2014.

«Estoy mal, no puedo describirlo con una palabra, son muchos sentimientos. Para mí es comparable con la muerte en vida. La niña tiene ya casi cuatro años y no es nada mío», ha expresado en su entrevista. Pero uno de los puntos que más le duelen es lo que esto afectará a su hija: «La niña también es víctima de todo esto, ¡es que ella me llama papá!».

Además, Diego conoce varios detalles sobre qué es lo que pudo ocurrir durante el embarazo de Tanit: «Poco antes de nacer mi hija ella recibió un mensaje que yo vi de una persona que decía llamarse Itziar y le decía que si quedaban en un piso en Madrid». En ese momento el joven le pidió explicaciones a su novia y esta le aseguró que se trataba de una persona «con la que había estado dos años, pero que ya únicamente quedaba un juego entre ellos». Él la creyó pero no se quedó de brazos cruzados y pidió ayuda a su padre Kiko: «Le pedí que averiguase quién se escondía tras el nombre de Itziar y él lo averiguó y me lo dijo. Yo sé quién es el otro hombre».

A pesar de haber vivido una «relación tóxica» en el pasado, Diego se replanteó volver con Tanit a principios de año por el bien de la pequeña, pero sucedió el dramático episodio de la supuesta agresión y ella le denunció por violencia de género tras aparecer en la comisaría con un labio partido. Tras verse las caras en los juzgados de Pozuelo de Alarcón, Diego fue condenado a ocho meses de una orden de alejamiento de 200 metros sobre su expareja y a 31 días de trabajo social.

Actualmente cada uno hace su vida por separado e inmersos en relaciones estables, tanto que Diego se ha comprometido con la modelo Estela Grande (22) y se darán el ‘sí, quiero’ en junio de 2018. Por su parte, Tanit está junto a Manuel, quien se dice que también mantuvo un idilio con la actual pareja de Matamoros, todo un culebrón que ha terminado con un padre sin su hija y viceversa.

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