“Drop”: Cuando tu peor cita de Tinder se convierte en un thriller con rehenes
Existe una regla no escrita en las citas: no mires el móvil constantemente. Pero tranquilos, Violet (Meghann Fahy) tiene una excusa de lo más razonable para saltársela: un psicópata tiene secuestrados a su hijo y a su hermana, y le exige que mate a su acompañante si quiere volver a verlos con vida. Vamos, lo típico cuando quedas con alguien por primera vez.
En “Drop”, que acaba de estrenarse en el SXSW y llegará a los cines el 11 de abril, Fahy interpreta a una viuda que, tras tres meses de mensajitos tímidos, por fin se atreve a quedar con Henry (Brandon Sklenar), un bombón de hombre tan perfecto que casi parece sacado de un catálogo de “Novios Ideales S.A.”. Justo cuando la velada promete, empieza a recibir misteriosos mensajes vía “DigiDrop” (la versión cutre del AirDrop para no pagar derechos) que convierten su cita romántica en una pesadilla.
Lo más refrescante de esta película dirigida por Christopher Landon (el de “Happy Death Day”) es que, a diferencia de otros thrillers, Violet no se comporta como una idiota. Cuando recibe los primeros mensajes amenazantes, hace lo que cualquier persona con dos dedos de frente haría: enseñárselos a Henry. Claro que él, con esa ingenuidad masculina tan encantadora, lo desestima como una broma de mal gusto.
La parte más deliciosa del filme transcurre cuando Violet intenta equilibrar las exigencias del secuestrador con el protocolo de una primera cita. ¿Cuántas veces puede uno cambiar de mesa, desaparecer al baño o actuar de forma errática antes de que tu acompañante decida que eres demasiado “peculiar” y salga corriendo? Es como un episodio de “First Dates”, pero con amenazas de muerte.
Con sus ajustados 95 minutos y ambientada casi íntegramente en “Palate”, un restaurante pijo de Chicago situado en lo alto de un rascacielos (porque los villanos siempre tienen buen gusto gastronómico), “Drop” comparte ADN con la excelente “Red Eye” de Wes Craven. Ambas usan la tensión entre dos desconocidos para crear un thriller claustrofóbico donde lo personal y lo criminal se entrelazan.
Fahy es, sin duda, el pilar que sostiene toda esta locura. Como ya demostró en “The White Lotus”, su cara es capaz de transmitir monólogos internos completos sin pronunciar palabra. Su interpretación de una mujer intentando mantener la compostura mientras su mente está consumida por el pánico resulta inquietantemente familiar. Es como ver a alguien obsesionado con Twitter en plena crisis de relaciones públicas, pero con mejores motivos para no soltar el móvil.
“Drop” no pretende ser una parábola sobre la desconexión digital en la era de los smartphones, pero tampoco podemos decir que no lo sea. Lo que sí podemos afirmar es que, en un mundo donde nos pasamos la vida pendientes de notificaciones, por fin tenemos a una protagonista con una excusa legítima para no poder desconectar.