Queridos parroquianos tuiteros: sois un puto desastre, pero os queremos
En este glorioso Día Mundial de los Tuiteros (porque nadie con dos dedos de frente dice “Xeros”, por mucho que el megalómano de Musk quiera), nuestra querida Eva Soriano ha decidido dedicar su carta a todos vosotros, pobres adictos a esa cloaca digital que aún frecuentáis como si fuera 2012.
La carta, como no podía ser de otra manera tratándose de seres con la capacidad de atención de un mosquito cocainómano, viene en formato hilo. Porque ya sabemos que si no es breve y con hashtags, vuestros cerebros atrofiados desconectan.
“Muchos lleváis en esta red social desde 2012 o antes, cuando todo eran comentarios de peña queriendo ver el mundo arder, no como ahora”, arranca nuestra Eva, con esa sutileza que la caracteriza. Lo que no dice es que antes el odio al menos tenía cierta creatividad, no como ahora, que estáis todos tan polarizados que parece que os han lobotomizado.
Y tiene toda la razón cuando afirma: “Da igual que hayas puesto algo tipo ‘Me encantan los macarrones con tomatito’, te va a caer la de Dios”. Porque estáis tan amargados, queridos tuiteros, que convertís cualquier comentario inocente en una guerra civil digital.
Eso sí, recordamos con cariño momentos gloriosos como cuando la Paulina Rubio, demostrando que el coeficiente intelectual de algunas celebridades no supera al de una ameba, pensó que el hashtag #PAU2015 iba por ella. O cuando Leticia Sabater creyó que Kuala Lumpur era un insulto. #RecuerdosImborrablesDeLaEstupidezHumana, que diríamos nosotros.
Entre tanto odio y sarcasmo, Eva aprovecha para meter su pequeño dardo: “Hubiera agradecido un poco más de apoyo en el #EvaSorianoTuCaraMeSuena”. Porque vosotros, queridos tuiteros, sois como una pareja tóxica: solo estáis para lo malo, nunca para apoyar.
Y como buen hilo tuitero, termina mendigando atención: “Termino este hilo pidiendo amigos tuiteros que nos deis un retuit para darnos a conocer”. Patético pero efectivo, como todo en esa red social donde el “Perro Sánchez Tuitero” (apodo brillante, por cierto) os manda a ser malos cada noche mientras vosotros obedecéis como borregos digitales.
Pero bueno, ¿qué sería de nosotros sin vuestras ocurrencias y vuestra bilis diaria? Os queremos, tuiteros, aunque seáis lo peor de cada casa.