Casi dos décadas después de escribir juntos la exitosa comedia ‘Supersalidos’, Seth Rogen y Evan Goldberg han vuelto a unir fuerzas para crear ‘The Studio’ (Apple TV+), una serie que quizás sea su mejor obra hasta la fecha. Junto a los guionistas Alex Gregory y Peter Huyck (‘Los fontaneros de la Casa Blanca’), los populares cómicos han realizado una radiografía afilada y tremendamente divertida de la industria cinematográfica actual.
La serie sigue las peripecias de un director de estudio de Hollywood que intenta equilibrar su deseo de hacer buenas películas -siendo él mismo un cinéfilo empedernido y un cineasta frustrado- con la obligación de generar el mayor beneficio económico posible. Esta tensión entre arte e industria, entre creadores y ejecutivos, es la que sostiene la trama. Y cuando esa tensión se convierte en choque, aparece la comedia. ¡Y qué comedia!
Los creadores combinan de forma magistral todo tipo de recursos cómicos: desde la sátira (la radiografía que hace sobre el Hollywood actual es afiladísima) hasta el slapstick (hay momentos tronchantes de pura comedia física), del metahumor (la serie está llena de cameos como Scorsese, Ron Howard, Zoë Kravitz o Zac Efron y de reflexiones sobre el propio medio) al humor incómodo (a situaciones cómicas de vergüenza ajena que recuerdan a las de la serie de Cavestany y Armero), de la comedia sofisticada al estilo de ‘El juego de Hollywood’ (1992) a la escatológica del cine de Judd Apatow.
La serie, ya renovada por una segunda temporada, consta de 10 capítulos de media hora, cada uno centrado en un aspecto distinto del negocio cinematográfico. Casi todos mantienen un nivel altísimo (el quinto flojea un poco en comparación), pero hay uno que brilla más que los focos de una alfombra roja: ‘El plano secuencia’. Este segundo episodio es una auténtica maravilla de puesta en escena y comedia.
‘The Studio’ es, en definitiva, una comedia inteligente y mordaz que no solo hace reír a carcajadas, sino que también hace pensar sobre los entresijos de una industria que, a menudo, se olvida de la esencia del arte cinematográfico. Un imprescindible para los amantes de la sátira y la comedia de calidad.