
La cantante estadounidense Janet Jackson protagonizó uno de los mayores éxitos de su carrera con “That’s the Way Love Goes”, single que encabezó las listas de éxitos en 1993. Sin embargo, la elección de este tema como primer sencillo del álbum “Janet” no estuvo exenta de nerviosismo, tanto por parte de la propia artista como de los productores.
Antes de que Janet Jackson pudiera publicar el single, el veterano James Brown exigió aprobar personalmente la letra, ya que la canción contenía un sample de una de sus propias composiciones. Por otra parte, una joven Jennifer López, entonces prácticamente desconocida, participó en el videoclip del tema, que sirvió como adelanto del quinto álbum de la pequeña de la familia Jackson.
“That’s the Way Love Goes” se convirtió en un éxito instantáneo, alcanzando el número 1 en las listas estadounidenses y manteniéndose en esa posición durante ocho semanas. Este logro llegó en un momento en el que Janet Jackson ya se había consolidado como una de las artistas más exitosas de la industria musical.
Su álbum anterior, “Rhythm Nation 1814” (1989), se había convertido en el más vendido de 1990 en Estados Unidos, con 12 millones de copias, y en el único en el que los siete sencillos lanzados habían alcanzado el top 5 de Billboard. Ni siquiera su hermano Michael con “Thriller” (1982) o Bruce Springsteen con “Born in the U.S.A.” (1984) habían conseguido este hito.
En 1991, Janet Jackson era una inversión segura, y las principales discográficas pujaron por hacerse con sus servicios. Finalmente, Virgin Records convirtió a la benjamina de la familia Jackson en la artista mejor pagada del mundo, con un acuerdo de 32 millones de dólares, superando incluso a su hermano Michael, quien poco después batió el récord mundial con 50 millones de dólares.
Además de su enorme éxito profesional, Janet se sentía pletórica e ilusionada en lo personal durante esta época. La cantante atravesaba un momento de gran felicidad y estabilidad en su vida privada.