Antonio Orozco, el carismático cantante español, acaba de lanzar su último álbum, “El tiempo no es oro”, que está cosechando un gran éxito. Sin embargo, pocos saben que Orozco esconde un talento que va más allá de la música: la pintura.
“A mí me encanta pintar, pinto desde hace muchos años. Hacemos clases juntos”, confiesa el artista sobre su amigo y colega Pablo López, quien conoce bien esta faceta oculta de Orozco. Y es que, a pesar de ser un gran aficionado a la pintura, Orozco ha mantenido este talento en secreto: “Mis cuadros no, porque me da vergüenza, es como si me vieses en pelotas”.
De hecho, la portada de su nuevo disco no es una de sus propias obras, sino que la firma el artista José Baena. No obstante, Orozco no descarta que en un futuro se atreva a plasmar alguna de sus creaciones en la carátula de sus próximos trabajos discográficos.
“Pinto de cualquier forma, tengo distintas técnicas. No soy buenísimo en ninguna, pero me entretengo porque me encanta aprender. Ahora estoy con el carboncillo”, desvela el cantante, que se toma muy en serio esta afición.
Tanto es así que ya ha regalado algunas de sus obras a sus amigos más cercanos, como es el caso de Pablo López. “He hecho una serie de cuadros para Pablo López, para mí es como el faro del fin del mundo. Cuando ya no haya luz y todo se esté apagando, en el fin del mundo habrá una luz brillante que será Pablo López con sus canciones”, expresa con cariño Orozco, quien considera a su colega “con diferencia, el artista más importante de esta década y probablemente de las que vendrán”.
Un gesto que demuestra la estrecha amistad y admiración que se profesan estos dos grandes talentos de la música española. Ahora, gracias a esta revelación, los fans de Antonio Orozco podrán descubrir una nueva faceta del artista, más allá de sus exitosas canciones.