



¡Alucina, colega! El cielo español se volvió loco anoche y no precisamente por una lluvia de estrellas. Un OVNI de manual puso patas arriba el aeropuerto de Gaziantep en Turquía, dejando a los viajeros con un palmo de narices y a los controladores aéreos echando humo por las orejas. Vaya nochecita de locos se marcaron nuestros colegas turcos, digna de una peli de Spielberg pero en versión cutre.
Imagínate la escena: los pilotos flipeando en colores al ver unas luces de otro planeta sobrevolando las pistas. Ni cortos ni perezosos, dieron el chivatazo a la torre de control y se montó el pollo padre. Los mandamases del aeropuerto, cagados de miedo, decidieron cerrar el chiringuito y mandar a todo quisqui pa’ casita. Vamos, que se quedaron más tiesos que un bacalao al ver el bicho volador.
La cosa se puso tan chunga que hasta los conspiranoicos de Reddit se pusieron las botas. Uno juraba y perjuraba que había visto algo similar en San Francisco, como si los extraterrestres se hubieran propuesto hacer una gira mundial. Otro iluminado soltó la bomba: “El contacto alienígena llegará antes del 2027”. Tío, relájate, que todavía no hemos ni superado el COVID y ya nos quieres meter en otra movida galáctica.
Al final, después de tanto circo y palomitas, resulta que el OVNI era ni más ni menos que un dron. Sí, amigos, un puñetero dron. Vaya chasco para los cazadores de aliens y qué papelón para el aeropuerto. Pero oye, mejor prevenir que curar, ¿no? Aunque la próxima vez igual deberían pensárselo dos veces antes de montar semejante espectáculo por un cacharro volador del tamaño de una tostadora.
Lo más flipante de todo es que esto no es un caso aislado. En Nueva Jersey llevan meses viendo drones por todos lados, como si fuera la nueva moda entre los chavales. Y lo peor es que ya ni se habla del tema, como si fuera lo más normal del mundo tener el cielo plagado de cacharros zumbando. En fin, queridos terrícolas, ya sabéis: la próxima vez que veáis algo raro en el cielo, respirad hondo y pensad que seguramente será el vecino friki probando su nuevo juguetito. Y si no, pues nada, a prepararse para dar la bienvenida a nuestros nuevos amigos galácticos. ¡Que vienen los marcianos!