Paul Di’Anno fue el hombre que puso voz a los dos primeros discos de Iron Maiden y moldeó el sonido de toda una generación del metal. Fallecido en 2024 a los 66 años, su historia —brillante, caótica y dolorosa a partes iguales— es ahora el centro de Di’Anno – Iron Maiden’s Lost Singer, un documental dirigido por Wes Orshoski, cineasta conocido por sus trabajos sobre Lemmy Kilmister y The Damned.
La película llega a las salas de cine norteamericanas el 9 de junio a través de Cleopatra Entertainment, y cuenta con testimonios de figuras como James Hetfield (Metallica), Gene Simmons (Kiss), Steve Harris (Iron Maiden) y músicos de bandas como Exodus, Slayer, Megadeth, Overkill y Sepultura. «Esos dos primeros álbumes son muy especiales para mí», dice Hetfield al arranque del documental. «Paul tenía, para mí, la voz definitiva del metal».
Orshoski arrancó el proyecto en 2017 y tardó casi una década en terminarlo. El mayor obstáculo no fue logístico, sino humano: Di’Anno arrastraba graves lesiones en las rodillas que lo confinaron en silla de ruedas durante años, lo que derivó en ansiedad y depresión. En su primer encuentro, el propio cantante le había restado importancia a su estado de salud por teléfono, pero la realidad era muy distinta. «Inmediatamente me di cuenta de que no iba a caminar en mucho tiempo», recuerda el director.
La pandemia complicó aún más el rodaje, y fue en pleno confinamiento cuando dos fans lanzaron una campaña de micromecenazgo que convenció a Di’Anno para buscar tratamiento en Croacia. Ese giro inesperado se convierte en el eje narrativo de la película. «Mi documental gira en gran medida en torno a sus esfuerzos por ayudar a Paul a ponerse de pie de nuevo, profesional, emocional y literalmente», explica Orshoski.
El filme también recoge uno de los momentos más emotivos de los últimos años de Di’Anno: cuando descubrió que sus excompañeros de Maiden iban a hacerse cargo de sus cuantiosas facturas médicas. Una escena que dice mucho de la relación que el cantante mantuvo con la banda incluso décadas después de su marcha, producida en 1981, antes del pelotazo comercial de The Number of the Beast y la llegada de Bruce Dickinson.
Orshoski describe a Di’Anno como alguien de dos caras: «Podía ser un encanto absoluto y también un demonio absoluto. Intenté mostrar las dos caras en el documental». El director admite que hubo momentos de tensión delante de la cámara, pero que con el tiempo comprendió que Di’Anno tenía razón en sus reproches. Cuando lo llamó para disculparse, el cantante estaba en México y tenía más interés en los tacos que iba a pedir para comer.
Di’Anno nunca llegó a ver el montaje final. La película estaba terminada cuando falleció, pero no tuvo ocasión de verla. En cuanto a Iron Maiden, la dirección de la banda declinó inicialmente participar, aunque finalmente Harris y el resto de los músicos sí aparecen en el documental.
El estreno en Norteamérica tendrá lugar el 9 de junio en el Lumiere Music Hall Theater de Beverly Hills, seguido de un coloquio con Orshoski. Ese mismo día el filme estará disponible también en plataformas digitales y en formato físico DVD y Blu-ray.