Si hay alguien que haya visto mundo sobre un escenario flotante, ese es Chris Dennis. Él mismo calcula que ha actuado en alrededor de 130 cruceros, una cifra que, según su agente, supera incluso a la cantante más icónica de los barcos turísticos. Eso sí, muy poca gente conoce el nombre de Chris Dennis. Lo que sí reconocen miles de espectadores es a su alter ego: La Voix, una «potencia del norte» hecha de éxitos de musicales, réplicas afiladas y una espectacular melena carmesí.
Puede que la hayas visto brillar en RuPaul’s Drag Race, bailar un pasodoble con la Quinta de Beethoven en Strictly Come Dancing o ejercer de «spokesqueen» en el pasado Eurovisión. Y ahora da el salto a su primer papel en un musical: Miss Hannigan en Annie.
La Voix nació de las mujeres que Dennis conoció creciendo en Stockton-on-Tees: ingenio rápido, corazón cálido, una voz que tumba paredes y siempre con una camiseta de lentejuelas lista para salir de noche. Sus referentes cómicos son Ken Dodd, la Dame Edna de Barry Humphries y la Lily Savage de Paul O’Grady. Esa última conexión hace que el papel de Miss Hannigan tenga un peso especial: fue uno de los primeros roles musicales de O’Grady, allá por 1998, el mismo año en que Dennis llegó a Londres y veía su foto en la marquesina del teatro desde el autobús.
«Quería que la propuesta fuera entretenimiento familiar y para todo el mundo», explica Dennis. «Que hiciera sentir bien a la gente.» Tan en serio se lo tomó que incluso intenta no soltar tacos, siguiendo el consejo de David Emanuel, el diseñador del vestido de novia de la princesa Diana, que también ha confeccionado algunos vestidos para La Voix.
El origen del personaje tiene su historia. La primera aparición drag de Dennis fue en un festival de talentos de su colegio, imitando a Karen Carpenter al son de Top of the World. «No se parecía en nada a Karen Carpenter», ríe él. «Llevaba unos hotpants vaqueros y una blusa de lamé dorado. Karen Carpenter se habría horrorizado.» Hizo playback, puso a varios compañeros a bailar detrás de él y la carcajada del público fue inmediata. «Recuerdo que esa risa me enganchó. Pensé: ‘Quiero más de esto. Puedo cambiar la energía de toda una sala.’ Siempre he perseguido eso.»
Su camino hasta los escenarios no fue en línea recta. Después de estudiar arte dramático y teatro musical, trabajó como maquillador teatral, etapa durante la cual, sin saberlo, ayudó a caracterizar a dos hombres que resultaron estar planeando un robo de joyas valorado en 40 millones de libras. También pasó por el legendario club Madame JoJo’s de Soho, interpretando a Shirley Bassey y a Liza Minnelli. Fue el embrión de La Voix, aunque entonces todavía le faltaba el desparpajo verbal.
Los cruceros fueron su verdadera escuela. «Realmente sentí que había encontrado a mi gente en los cruceros», dice Dennis. «He hecho cruceros swinger, cruceros gais, cruceros lésbicos, cruceros naturistas. Lo que te puedas imaginar, lo he hecho.» En el de swingers optó por no participar, aunque recuerda con humor las lonas negras cubriendo las ventanas de ciertos bares. Una vez llevó a su madre en un crucero gay: «Seis mil hombres gais de fiesta. Ella dijo: ‘¡No sabía que hubiera tantos hombres gais en el mundo!’»
Con la fama televisiva llegó también la presión. «La gente espera que tu confianza crezca. Pero no es así. Hay una parte de mí que sigue sintiéndose como un crío pensando: ‘¡Dios mío, esto es enorme!’ Me pongo muy nervioso, porque la expectativa es que seas gracioso, que lo tengas todo controlado. ¿Y si no?» Su respuesta, casi terapéutica: «Siempre digo que no sé si yo puedo con esto, pero ella me sacará adelante. Es como un cambio total de cerebro y personalidad.»
Dennis reconoce que si en los años noventa hubiera sido más aceptable ser un hombre glamuroso en Stockton, quizás habría elegido otro tipo de actuación. Pero añade con convicción: «En el fondo soy un actor que adora interpretar a mujeres. Las mujeres han tenido una influencia enorme en mi vida.» Y mira hacia el futuro con ambición tranquila: «Creo que hay un lugar muy grande para La Voix como la próxima Dame Edna o Lily Savage. No es ambición personal. Es que creo profundamente en el entretenimiento popular. Quiero ver hasta dónde puede llegar ella. Es casi como si no fuera yo. Es ella, y yo soy su mayor fan.»