Rise Against vuelve a Australia y Nueva Zelanda este noviembre y diciembre en su primera gira como cabeza de cartel en la región desde 2018. Y no vienen solos: los acompañan los Dropkick Murphys en lo que serán los conciertos más grandes que ambas bandas han ofrecido jamás en ese territorio.
La gira arranca en Nueva Zelanda con dos fechas: el 21 de noviembre en el Wolfbrook Arena de Christchurch y el 24 en el Spark Arena de Auckland. Después el tren punk cruza a Australia con paradas en el John Cain Arena de Melbourne (26 de noviembre), el Riverstage de Brisbane (29 de noviembre), el emblemático Forecourt del Sydney Opera House (1 de diciembre) y el Red Hill Auditorium de Perth (4 de diciembre).
Ambas bandas también participarán el 28 de noviembre en el Meltdown Festival, celebrado en el Entertainment Grounds de Gosford, junto a The Living End y Jebediah. Las entradas en preventa se pondrán a la venta el miércoles 27 de mayo, con la venta general abierta desde el viernes 29 de mayo.
El regreso de Rise Against no ha pillado a nadie por sorpresa. Su cantante, Tim McIlrath, ya adelantó la intención de volver: «Estamos conspirando para bajar y llevar el show a Australia. Es un lugar que nos ha apoyado durante tanto tiempo, así que definitivamente volveremos». La banda visitó el país a principios de 2024 como telonera de la gira de arenas de blink-182.
La gira llega además respaldada por Ricochet, el décimo álbum de estudio del cuarteto de Chicago, publicado el 15 de agosto de 2025 a través de Loma Vista Recordings. El disco fue producido por Catherine Marks, ganadora de un Grammy, en su primera colaboración con la banda. Rise Against han colocado cinco álbumes consecutivos en el top 10 del Billboard 200; su anterior trabajo, Nowhere Generation (2021), debutó directamente en el número 9.
Por su parte, los Dropkick Murphys llegan con For the People, su decimotercer disco, editado el 4 de julio de 2025 en su propio sello Dummy Luck. Los referentes del punk celta de Boston acumulan tres entradas en el top 10 del Billboard 200. Su álbum 11 Short Stories of Pain & Glory (2017) debutó en el número 8 y llegó al número 1 tanto en el chart de Rock Albums como en el de Alternative Albums de forma simultánea, un hito inédito para la banda. Su canción más reconocible, «I’m Shipping Up to Boston», sigue siendo un himno del deporte estadounidense, indisolublemente ligada a los Boston Red Sox desde la Serie Mundial de 2007.
Una cita que los fans de ambas bandas en el Pacífico Sur llevan años esperando.