Hay un nuevo juego de palabras que está ocupando pantallas de móvil con la misma energía adictiva que tuvo Wordle en 2022. Se llama Ribbit y vive dentro de Puzzmo, una plataforma de puzzles online que ofrece una variada colección de retos diarios. Lleva disponible desde principios de enero, pero últimamente está ganando adeptos con una velocidad difícil de ignorar.
Puzzmo ya contaba con propuestas interesantes: un juego de colocación de piezas, variantes de ajedrez y varios retos de palabras. Entre estos últimos destaca Circuits, donde hay que conectar el inicio y el final de expresiones encadenadas —por ejemplo, «piedra fría > frío polar > polar opuesto»—, o Bongo, que te entrega fichas de letras y te reta a colocarlas para obtener la máxima puntuación posible.
Pero ninguno llega a la altura de Ribbit. El juego presenta un laberinto de letras conectadas por líneas y el objetivo es encontrar todas las palabras ocultas en él. Si ya eres fan de Spelling Bee o Wordscapes, esto te va a enganchar todavía más. La clave diferencial está en su diseño visual: puedes ver cómo se relacionan las letras entre sí, lo que hace que cada palabra encontrada elimine posibilidades y aclare el camino.
Aquí viene la parte que lo hace irresistible: cuando encuentras todas las palabras que contienen una letra concreta, esa letra se transforma en una pequeña rana feliz. A medida que avanzas, la pantalla se llena de ranitas hasta que, al completar el puzzle, las ranas se ponen a cantar. Es ridículamente satisfactorio.
Una de las palabras siempre es especialmente larga. Encontrar «hippocampus» en menos de un minuto en un puzzle reciente produce una euforia comparable al primer sorbo de una cerveza fría en un día de verano. Es ese placer sencillo y concreto de sentirte competente e inteligente durante diez minutos, que es exactamente lo que Wordle supo explotar tan bien.
Más allá de la diversión, Ribbit encaja perfectamente en lo que podría llamarse un «intercambio de tiempo de pantalla»: una forma de usar el móvil que no te deja con la sensación de haber malgastado neuronas. Dejar de hacer scroll en el feed y ponerse a resolver un puzzle antes de levantarse de la cama marca una diferencia real en cómo empieza el día.
No es un concepto nuevo. Los responsables de Candy Crush llevan años reivindicando el valor de los juegos breves que encajan en los huecos cotidianos. Como explicaba Paula Ingvar, responsable de Soda Saga, en su momento:
«No interfiere con nada importante en tu vida. Cabe en pequeños momentos del día. Y resolver pequeños problemas es algo que resulta especialmente interesante para los seres humanos. Empezar el día ganando algo te prepara para afrontar retos mayores».
Ribbit es exactamente eso: una victoria pequeña, diaria y con ranas. Si aún no lo has probado, es el momento de saltar.