Bb trickz ha dado un giro radical en su sonido con ‘a la mala’, su último single que rinde un claro homenaje a The Cardigans a través de un sample que no pasa desapercibido. La artista barcelonesa ha tomado el icónico riff principal de ‘My Favourite Game’ como base de su nueva propuesta, creando una fusión que combina el indie rock sueco de los noventa con su particular estilo urbano.
La producción del tema corre a cargo de Hudson Mohawke, un nombre de peso en la industria que ha dejado su firma en trabajos fundamentales como ‘Yeezus’ de Kanye West, además de colaborar con artistas de la talla de Drake, A$AP Rocky, Pusha T y Danny L Harle. Su experiencia se nota desde el primer segundo, donde el sample de The Cardigans se presenta de forma inmediata y reconocible, sirviendo como columna vertebral de toda la composición.
Líricamente, Belize se mueve en territorio familiar, rappeando sobre su faceta más <
Este cambio de registro puede resultar divisivo entre los oyentes. Algunos podrían encontrar este nuevo enfoque vocal algo molesto o estridente, pero también aporta una energía y variedad que rompe con la monotonía que ocasionalmente podía caracterizar sus trabajos anteriores. Es una apuesta arriesgada que demuestra la voluntad de evolución artística de la rapera.
Un videoclip que dialoga con el cine
Las referencias a The Cardigans van más allá de lo puramente musical y se extienden al apartado visual. El videoclip de ‘a la mala’ establece un diálogo directo con el icónico clip de ‘My Favourite Game’, donde Nina Persson protagonizaba un viaje por carretera a través del desierto que terminaba de forma trágica. De hecho, en tres de los cinco finales alternativos que se grabaron originalmente, la vocalista sueca acababa perdiendo la vida.
Bb trickz toma esta premisa visual pero la reinterpreta a través del prisma del cine de Tarantino, creando una narrativa que mezcla elementos de road movie con thriller criminal. En lugar del destino fatídico del original, Belize se convierte en la protagonista de una historia de secuestros y atracos a gasolineras, manteniendo el escenario desértico como telón de fondo pero subvirtiendo completamente el desenlace.
El resultado es un videoclip que funciona como una especie de remake posmoderno, donde la artista catalana se queda finalmente con todo el botín, invirtiendo así la tragedia del original en una historia de empoderamiento y supervivencia. Esta recontextualización demuestra una comprensión sofisticada tanto de las referencias musicales como cinematográficas que maneja la artista.