Una votación masiva entre lectores de todo el mundo ha dado como resultado una lista de las 100 mejores novelas de la historia. Desde clásicos del siglo XIX hasta obras contemporáneas, el listado combina títulos canónicos con joyas menos esperadas. Aquí van las posiciones desde el puesto 100 hasta el 62, con las opiniones de quienes las han votado.
En el puesto 100 encontramos A Dance to the Music of Time, de Anthony Powell, descrita por un historiador del arte jubilado de Alberta como «una serie de novelas que abarca varios estratos de la sociedad inglesa en los primeros tres cuartos del siglo XX, con brío cómico, melancolía y un agudo análisis social».
Empatadas en el 93 aparecen cuatro obras muy diferentes. A Little Life, de Hanya Yanagihara, genera una reacción visceral en sus lectores: «Devastadora. Nunca querré releerla, pero jamás la olvidaré», confiesa una ingeniera de Sídney. All the Light We Cannot See, de Anthony Doerr, es reivindicada por un lector jubilado de Boulder: «La historia cobra vida plena en las vidas de Marie-Laure y Werner; la narración es vívida y las lágrimas son reales».
Animal Farm, de George Orwell, tiene su defensora en Londres: «Leerlo de adolescente fue mi puerta de entrada al socialismo. Mis padres siempre culparon a mis profesores de inglés ‘comunistas’ por presentarme a Orwell». Y El amor en los tiempos del cólera, de García Márquez, es definido por un músico londinense como «un logro literario insuperable que retrata la realidad psicológica y emocional del amor apasionado».
En ese mismo grupo figuran también La señora Dalloway de Virginia Woolf, Of Human Bondage de Somerset Maugham y El mago de John Fowles. Una consultora alemana desearía haber escrito la novela de Woolf: «Todo el mundo de las emociones y las relaciones contenido en las pocas horas de la señora Dalloway preparando su fiesta».
Del puesto 80 destacan varios títulos. ¡Absalón, Absalón! de Faulkner es «una crítica fundacional de la mentalidad del esclavizador», según un científico de Seattle. Dune, de Frank Herbert, «fue sencillamente fundamental para mi forma de pensar sobre la religión, la política, la IA y la sociedad de clases», asegura un lector afincado en los Países Bajos.
Por quién doblan las campanas, de Hemingway, cobra especial vigencia, según un profesor de literatura de Chicago: «Una lectura potente en 2026: un héroe americano izquierdista sacrifica su vida por una causa mayor mientras su país permanece al margen». Jonathan Strange y el señor Norrell, de Susanna Clarke, es reivindicada con entusiasmo por una pediatra escocesa como «la mejor novela del siglo XXI».
También en ese bloque aparecen Memorias de Adriano de Yourcenar, Tess of the d’Urbervilles de Hardy, Tristram Shandy de Sterne, El nombre de la rosa de Umberto Eco, El retrato de Dorian Gray de Wilde, La peste de Camus, Rojo y negro de Stendhal, La carretera de Cormac McCarthy —con voto desde Málaga— y El Stand de Stephen King.
En el grupo del 75 se agrupan Un mundo feliz de Huxley, Retorno a Brideshead de Waugh, El viejo y el mar y Fiesta de Hemingway, y El topo de John le Carré. Un conductor de camiones de Yorkshire confiesa que En el camino de Kerouac, en el puesto 73, «me devolvió el amor por las palabras cuando lo había perdido».
El tramo final de esta entrega incluye a Piranesi de Susanna Clarke, Los desposeídos de Ursula K. Le Guin y Al faro de Virginia Woolf en el puesto 70. En el 63 destacan Demon Copperhead de Barbara Kingsolver, Germinal de Zola, Madame Bovary de Flaubert, la Tetralogía napolitana de Elena Ferrante —votada desde Barcelona—, Rebeca de Daphne du Maurier, El extranjero de Camus y El tambor de hojalata de Günter Grass.
El tramo se cierra en el puesto 62 con Hijos de la medianoche de Salman Rushdie, descrita por un diplomático zambiano como «un lienzo alucinante de la historia india moderna que cambió destinos».