


Hace dos años, asistí a mi primer concierto de Carolina Durante en el festival SanSan. En aquel entonces, escribí que su actuación había sido un “éxito”, a pesar de que “una parte importante de la gente” ya había abandonado el recinto. En 2023, ‘Cayetano’ era la canción que mantenía expectante al público: “Dio un poco de pena la gran cantidad de gente que se fue en cuanto cantaron esta última”, comenté en mi crónica. Dos años después, al arrancar la séptima edición de Warm Up, ‘Cayetano’ es una canción de mitad de setlist y el final del concierto de Carolina Durante marca que ya va siendo hora de volver a casa.
El grupo madrileño salía al escenario El Pozo King Upp un día después de lo que podría ser el concierto más importante de su carrera. Aproximadamente 60.000 personas, contando las que se encontraban fuera del recinto limitado a 20.000 en Puente del Rey, disfrutaron de un bolo generacional que presentó dos diferencias respecto al Movistar Arena que llenaron recientemente: menos canciones (no muchas menos) y mejor sonido. Entonces, ayer Diego Ibáñez y los suyos salieron con una actitud ganadora y probaron que son todo un fenómeno. Uno de los mejores que yo recuerde, además.
El público, suicida, asumió el papel de torbellino que el vocalista normalmente acepta y que, debido a su rotura de rodilla, no puede desempeñar. Fue el concierto karaoke por excelencia. El caos colectivo de ‘Aaaaaa#$!&’, justo después de ‘Joderse La Vida’, es lo que rompe todo. Es cuando los vasos y los pogos se suceden sin cuartel. La magia campestre de ‘San Juan’, ‘Yo pensaba que me había tocado Dios’, las apariciones de Marcelo Criminal en ‘Perdona (Ahora Sí Que Sí)’ y de Las Petunias en ‘Normal’, y lo bien que sonaron las canciones “orquestales” (‘Elige Tu Propia Aventura’, ‘Probablemente Tengas Razón’) sin orquesta son motivos suficientes para repetir.
Mientras te zarandean y zarandeas a la vez a las personas que te rodean, te das cuenta de que Carolina Durante ha logrado unir a todo tipo de público, desde los más veteranos hasta los más jóvenes, en una fiesta sin exclusiones. Es el fenómeno musical del momento, capaz de llenar recintos masivos sin perder la conexión con su público. Una banda que ha conseguido traspasar barreras y convertirse en un referente para diferentes generaciones de fans.