Cuando la intensidad y el desamor se funden, el reconocido cantante Pablo López aparece de repente con su piano, como si hubieran pronunciado su nombre entre las calles de una ciudad desierta. Solo música.
La canción “Tulipanes”, que forma parte del primer disco de la joven artista Chiara Oliver, ha logrado captar la atención del malagueño, cumpliendo así el sueño de esta enamorada de las teclas y la composición. De esta manera, nace una colaboración fruto del amor por la música y, sin duda, de la pasión por una buena balada.
“Tulipanes” habla de lo que pudo haber sido en una relación: “Habríamos sido todo, fui tu última opción y ahora no hay nadie […] Ahora te busco en mi cama, pero sé que es por la trama”. Un amor que vuelve mostrando todo lo que podría haber sucedido cuando el corazón seguía latiendo por él: “Pero llegaste tan tarde que yo no pude esperarte, fue a buscarlo a otra parte y no lo encontré”. Y ahora no queda nada.
Los cantantes estrenan “Tulipanes” junto a su videoclip. Cuatro minutos en los que, piano contra piano, cantan la canción sin mirarse directamente a los ojos. Cada uno, centrado en su propio instrumento, interpretan sus estrofas dejándonos centrarnos únicamente en la historia de la canción, permitiéndonos no prestarle atención a nada más porque no hace falta.
Ella, con un vestido negro que recuerda al lago de los cisnes, que finaliza cayendo hasta el suelo. Él, con un look totalmente negro. El videoclip de “Tulipanes” transmite la elegancia digna de una balada.
La primera vez que escuchamos esta canción, como unión de la voz de estos dos artistas, fue el 17 de marzo en uno de los conciertos de la menorquina en La Riviera de Madrid, convirtiéndola en una de las noches más especiales de su carrera.