La lucha de Taylor Swift por recuperar el control de su propia música ha llegado a su fin. Después de años de disputas legales, la cantante española ha conseguido hacerse con los derechos de sus primeros trabajos, incluidos los másters de las grabaciones.
En una carta publicada recientemente, Swift ha explicado que ha podido adquirir «toda [su] música, los vídeos, los directos en vídeo, el arte, las canciones inéditas…» de manos de Shamrock Capital, seis años después de que Scooter Braun se los comprara a Scott Borchetta.
«Decir que este es mi mayor sueño hecho realidad es, en realidad, quedarse corto», ha escrito la artista, que siempre había deseado tener la oportunidad de «trabajar lo suficiente para algún poder comprar [su] música directamente, sin ataduras, sin socios, de manera totalmente autónoma».
Swift ha bromeado sobre la posibilidad de hacerse un gran tatuaje de trébol en la frente para agradecer a Shamrock Capital «el respeto, la honestidad y la justicia» con los que la han tratado durante todo el proceso.
En cuanto al estado de los dos discos que le quedaban por regrabar, la intérprete de ‘Shake It Off’ ha explicado que ya ha terminado con su álbum debut, pero que aún «no ha grabado un cuarto de ‘Reputation’». Según ha confesado, esta última regrabación le está costando mucho esfuerzo porque se corresponde con un periodo muy concreto de su vida y siente «que no puede mejorarlo al rehacerlo: ni la música, ni las fotos, ni los vídeos».
No obstante, Taylor ha asegurado que, cuando los dos discos estén listos, los publicará «cuando llegue el momento correcto, si lo deseáis. Pero si ocurre, no será desde la tristeza o el anhelo que habría sido antes. Ahora será una celebración».
Además, la artista ha querido aclarar que, «al contrario de lo que se está diciendo en algunos lugares», este logro no es fruto de una victoria legal, sino de una negociación con Shamrock Capital, que le ha permitido hacerse con los derechos de su música.
Sin duda, este es un gran paso adelante para Taylor Swift, que ha luchado incansablemente por recuperar el control de su carrera y su legado musical. Una batalla que, por fin, ha conseguido ganar.