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Música

Un archivo de música que no para: lo mejor del periodismo musical

Desde los Beastie Boys hasta Arctic Monkeys: un repaso a los mejores reportajes y retrospectivas musicales recientes.

Un archivo de música que no para: lo mejor del periodismo musical
Desde los Beastie Boys hasta Arctic Monkeys: un repaso a los mejores reportajes y retrospectivas musicales recientes.

El periodismo musical vive uno de sus momentos más ricos cuando mira hacia atrás con perspectiva y hacia adelante con curiosidad. En los últimos meses han aparecido piezas que demuestran que hablar de música, más allá de la reseña rápida, sigue teniendo un valor enorme.

Una de las reflexiones más celebradas repasa cómo, hace quince años, los Beastie Boys se despidieron de la manera más digna posible. Sin aspavientos, sin giras de despedida interminables: simplemente dejando que su música hablara por ellos. Un adiós que, con el tiempo, se antoja perfecto.

El mundo del aniversario también ha dado para mucho. El debut de Arctic Monkeys, Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not, ha cumplido veinte años, y su vigencia sigue siendo motivo de análisis. Lo mismo ocurre con Evil Empire de Rage Against the Machine, que llega a los treinta años con la misma rabia intacta, o con The Life of Pablo de Kanye West, cuya fachada se examina una década después con ojos bien distintos.

Hay espacio también para figuras menos celebradas de lo que merecen. Flea, bajista de Red Hot Chili Peppers, protagoniza una reivindicación como uno de los artistas más infravalorados de la música contemporánea. Y Sibylle Baier, cuyo disco Colour Green no ha perdido ni un gramo de su color tras veinte años, recibe el homenaje que se le debe.

El k-pop, la inteligencia artificial en la música, los videoclips en peligro de extinción o el fenómeno de grabar conciertos con el móvil son algunos de los temas de actualidad que también encuentran su hueco. Porque el buen periodismo musical no solo mira al pasado: interpela el presente con las mismas ganas.

Entre los perfiles más llamativos destaca el de Nardwuar, el periodista canadiense que pasó de guerrillero mediático a icono improbable de las entrevistas musicales. O el de Hayley Williams, retratada como más independiente y en forma que nunca. O el análisis de por qué «Rock Me Amadeus» de Falco sigue siendo el número uno más extraño de la historia.

La guitarra, ese instrumento que llevan décadas dando por muerto, también tiene su defensa apasionada. Y los mashups, ese arte perdido de combinar canciones, encuentran quien los reivindique con nostalgia y argumentos sólidos.

No faltan las piezas más personales: alguien que recuerda a su abuela a través de la película Coco, otro que confiesa que la primera muerte que lloró de verdad fue la de David Bowie, o quien encuentra en canciones de los Goo Goo Dolls lecciones que van más allá de la música.

El periodismo musical, cuando se hace bien, no solo informa: conecta, remueve y coloca las canciones en el lugar exacto que merecen dentro de nuestras vidas. Y estos meses han dejado muchos ejemplos de que eso sigue siendo posible.

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