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Cultura pop

Annie Lord: «Las apps nos han enseñado a tratar al otro como desechable»

La columnista de Vogue y autora de ‘Notes on Heartbreak’ debuta en la ficción con una novela sobre el desastre del mercado de las citas modernas.

Annie Lord: «Las apps nos han enseñado a tratar al otro como desechable»
La columnista de Vogue y autora de 'Notes on Heartbreak' debuta en la ficción con una novela sobre el desastre del mercado de las citas modernas.

Hay una escena en la primera novela de Annie Lord que resultará dolorosamente familiar para cualquier veinteañera que haya pasado una noche de copas lamentándose del panorama sentimental. Dos amigas, Daisy y Maya, resumen el problema con una frase demoledora: «Ahí fuera hay una sola opción decente y cuarenta mujeres estupendas con máster y buen corte de pelo. ¿Para qué intentarlo?»

Lord, que tiene 30 años y ha construido una carrera entera observando las intimidades del amor contemporáneo, lo confirma sin dudar: «Las citas están muy oscuras ahora mismo. Algo tendrá que cambiar.» Y lo dice con la risa de quien lleva años tomando nota de cada desastre romántico para convertirlo en material literario.

Su trayectoria arrancó a mediados de la veintena, cuando, tras una ruptura, escribió un artículo sobre el desamor que se volvió viral. De ahí surgió su primera obra, Notes on Heartbreak (2023), una memoria escrita con la honestidad brutal de un diario que la convirtió en una de las voces de referencia sobre las relaciones de los millennials y la generación Z. Después llegó su columna quincenal en la edición británica de Vogue, donde diseccionó situationships, confusiones románticas y el surrealismo de intentar enamorarse en Londres.

Ahora da el salto a la ficción. The Project sigue a Daisy y Maya, dos mujeres solteras en el sur de Londres que, hartas de citas horrorosas con hombres horrorosos, llegan a una conclusión tan cómica como lógica: si no hay hombres decentes disponibles, quizás haya que fabricar uno. Daisy decide tomar a un amigo mediocre pero con potencial —James— y someterlo a una transformación integral: mejor ropa, terapia, charlas sobre sus emociones, conferencias feministas. «A lo mejor no estaría tan mal si tuviera amigas, leyera algo y se comprara una camiseta blanca que le sentara bien», reflexiona el personaje.

La chispa de la novela surgió de una historia real: Lord tuvo un breve romance con un amigo de un amigo, «bastante paleto y un poco pesadilla» pero con buen fondo, y una amiga le sugirió en broma que su próximo libro debería tratar sobre reinventar a ese tipo. Aunque James no está basado solo en él. «Es una mezcla de muchos hombres con los que he salido o que he conocido», aclara. «El libro es una especie de collage de mi vida.»

Como en su obra de no ficción, Lord tiene un talento especial para convertir las conversaciones privadas de un grupo de WhatsApp en material literario de primer orden. La novela captura la textura de las citas contemporáneas con precisión casi antropológica, en la línea de lo que Dolly Alderton, Helen Fielding o Nora Ephron hicieron para generaciones anteriores de mujeres.

Bajo el envoltorio de comedia de transformaciones, The Project formula una pregunta incómoda: ¿por qué tantas mujeres inteligentes y atractivas sienten que el mercado de las citas está roto? Lord apunta a una paradoja: «Puedes sentirte deseada constantemente. Pero entonces piensas: si soy tan deseable, ¿por qué es tan difícil conocer a alguien?»

Para ella, las aplicaciones de citas tienen mucho que ver. «Han infiltrado nuestra forma de pensar», dice. «Aunque no conozcas a alguien a través de una app, la gente trata a los demás como si fueran desechables porque tiene la mentalidad de una app.» Ella misma ha dejado de usarlas casi por completo. «La gente te cancela el mismo día. Ya paso», zanja con un encogimiento de hombros.

Lord dejó también su columna en Vogue en 2024, en parte porque convertir su vida romántica en artículos empezó a pasarle factura. «Había gente con la que salía que se enteraba de cómo me sentía leyéndolo en internet», reconoce. Quería proteger un poco más su vida privada, algo que, viniendo de una escritora que define el sobrecompartir como su estado natural, supone toda una declaración de intenciones.

Con todo, y pese a los años documentando decepciones y absurdos sentimentales, Lord se declara optimista. «Creo que algún día voy a conocer a alguien que me guste de verdad y voy a salir corriendo hacia el atardecer», dice. Y lo afirma, curiosamente, con más convicción que nunca.

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