“COOKIES EVERYWHERE”: LA PARANOIA DIGITAL DE ATRESMEDIA Y SU EJÉRCITO DE GALLETAS ESPÍA
Por fin nos enteramos de lo que realmente está pasando cuando visitamos la web de Atresmedia: básicamente, nos están espiando como si fuéramos personajes de una película de James Bond, pero con menos glamour y más publicidad de detergentes.
En un comunicado que pretende ser transparente pero parece escrito por un abogado con sobredosis de Red Bull, el grupo mediático nos informa que ellos y sus “socios” (eufemismo de “cualquiera que pague lo suficiente”) están metiendo la mano en nuestras cookies como un niño glotón en un tarro de galletas.
Según explican, con un lenguaje tan sencillo como las instrucciones para montar un reactor nuclear, estas tecnologías les permiten “personalizar la publicidad”. O sea, que si buscaste “cómo dejar de ser calvo” a las tres de la mañana, prepárate para un tsunami de anuncios de champús milagrosos durante los próximos seis meses.
Pero eso no es todo. También confiesan que usan nuestra actividad para “crear o mejorar un perfil sobre ti”. Vamos, que saben más de nosotros que nuestra propia madre, pero en vez de prepararnos croquetas caseras, nos envían anuncios de croquetas congeladas.
El texto sigue con perlas como “analizar activamente las características del dispositivo para su identificación”, que traducido al castellano significa: “sabemos qué móvil tienes, cuándo lo compraste y probablemente hasta el nombre de tu hamster”.
Y por si fuera poco, el Grupo Atresmedia quiere compartir nuestros perfiles entre todas sus empresas. Imagina a Wyoming, a Pablo Motos y a Broncano sentados en una sala oscura analizando tus hábitos de navegación mientras se ríen de tus búsquedas más vergonzosas.
Lo mejor es el final: puedes “aceptar, rechazar o configurar” estas cookies. Como si alguien, en la historia de internet, hubiera entendido alguna vez cómo funciona esa dichosa configuración. Es como ofrecerte descifrar el código Da Vinci para poder ver un vídeo de gatitos.
En fin, queridos lectores, ¡bienvenidos al maravilloso mundo donde tu privacidad vale menos que un programa de sobremesa en agosto! Y recuerda: siempre puedes modificar tu elección en la “Configuración de privacidad”… si consigues encontrarla, claro.