Veinte años después de subirse por primera vez a una cabina con la cara del Joker, Boris Brejcha ha decidido ponerle fecha al final. El productor alemán anunció este fin de semana que 2028 será el último año de su etapa como Boris Brejcha / The Joker. Antes, una temporada más de festivales en 2027; después, una gira de despedida propia con nombre de capítulo final de saga: Last Chapter: Becoming the Joker Tour. Ciudades y fechas, de momento, en el aire.
Antes de que cunda el pánico, dos aclaraciones. No deja la música para siempre, o al menos no lo ha dicho. Y no hay ningún problema de salud detrás. Según ha contado, lleva años dándole vueltas a cómo cerrar esta etapa y ha elegido hacerlo ahora, con el proyecto en plena forma. Su mensaje viene a decir que una historia tiene que acabar para que empiece otra. Cuál será esa otra, nadie lo sabe todavía.
Lo llamativo es que no se va por la puerta de atrás ni con la agenda menguando. Sigue llenando festivales, arenas y shows propios por medio mundo. Nadie le está apagando la luz: el interruptor lo ha tocado él.
Y es difícil exagerar lo reconocible que es. Nacido en Alemania en 1981, empezó a producir casi de adolescente, pero la historia que todos conocemos arranca en 2006, cuando publicó sus primeros trabajos y debutó como DJ en Universo Paralello, en Brasil. Allí apareció también la famosa máscara, que con los años dejó de ser un accesorio para convertirse prácticamente en parte de su cara.
Su sonido tampoco cabía en las etiquetas existentes, así que se inventó una: High-Tech Minimal. A medio camino entre el minimal, el techno y una electrónica melódica y llena de detalles, el término se ha discutido mil veces, pero acabó funcionando justo porque nadie sabía muy bien en qué cajón meter lo suyo.
Alrededor de ese sonido levantó todo un universo. En 2015 fundó FCKNG SERIOUS, sello y colectivo por el que han pasado artistas como Ann Clue, Deniz Bul o Moritz Hofbauer. Y convirtió en marca de la casa algo bastante raro en la electrónica: pinchar casi exclusivamente música propia. Tantos años de producción le han dado un catálogo que en cabina funciona como un idioma que solo habla él.
El resto es historia conocida: Tomorrowland, Coachella, Ultra, EDC y casi cualquier gran escenario imaginable para un artista electrónico. Su sesión para Cercle en el Grand Palais de París se convirtió además en una de las más vistas de la plataforma y llevó su forma de entender el techno a millones de pantallas.
Así que lo que se acaba no es solo una carrera, sino uno de los personajes más icónicos de la electrónica de las últimas dos décadas, cerrado por voluntad propia. La máscara, el Joker, el High-Tech Minimal y todo lo que vino con ellos ya tienen fecha de caducidad: finales de 2028. Lo que venga después, como él mismo insinúa, será otra historia.