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Eurovisión incluye a Canadá para 2027

Canadá participará en Eurovisión 2027 como país de pleno derecho, en un movimiento con el que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) amplía su red de aliados en uno de los momentos más delicados de la historia reciente del certamen. La confirmación llega mientras continúa sin resolverse el futuro de España y del resto de radiotelevisiones públicas que se retiraron de la edición de 2026 por la presencia de Israel.

La CBC/Radio-Canada, corporación pública canadiense, debutará en la próxima edición del concurso después de que su incorporación como miembro de pleno derecho de la UER fuera aprobada en la Asamblea General celebrada el pasado 25 de junio. La cadena competirá inicialmente en las semifinales y solo llegará a la gran final si logra clasificarse, a diferencia de los países integrados en el denominado Big Five.

La noticia ha sido comunicada por la organización a través de una nota de prensa, en la que presenta la llegada de Canadá como un nuevo paso en la expansión internacional del festival. El país norteamericano se convierte así en la primera incorporación completamente nueva al concurso desde el debut de Australia en 2015, una participación que comenzó como una invitación excepcional y acabó consolidándose dentro de la dinámica habitual de Eurovisión.

La presencia canadiense vuelve a poner de manifiesto que la pertenencia geográfica al continente europeo no es el único criterio para competir en el certamen. La clave reside en la relación con la UER y en la condición de radiodifusor público miembro de la organización. Canadá ya había tenido presencia indirecta en el universo eurovisivo a través de retransmisiones, intereses comerciales y la participación de artistas canadienses vinculados a delegaciones europeas, pero 2027 marcará su estreno oficial sobre el escenario.

La UER enmarca esta decisión en una etapa de reconstrucción y búsqueda de estabilidad para el festival. Tras una edición de 2026 marcada por la polémica y una importante pérdida de audiencia, la organización parece decidida a reforzar la competición con nuevos participantes y con el regreso de países que habían quedado fuera en años anteriores. Bulgaria, Rumanía y Moldavia fueron algunas de las delegaciones recuperadas para la edición de 2026, y ahora Canadá se suma a esa estrategia de crecimiento.

Sin embargo, el anuncio también llega en un contexto especialmente complejo para Eurovisión. La edición de 2027, prevista en Bulgaria, estará condicionada por la continuidad o no de la cadena pública israelí KAN dentro del concurso. De mantenerse su presencia, seguiría abierta la crisis provocada por las retiradas de varias radiotelevisiones europeas en 2026.

Entre ellas se encuentra RTVE, cuya posición respecto a un posible regreso todavía no ha sido aclarada. España abandonó la última edición junto a las emisoras públicas de Países Bajos, Irlanda, Eslovenia e Islandia: AVROTROS, RTÉ, RTVSLO y RÚV. Todas ellas cuestionaron la participación israelí en el concurso y dejaron su continuidad supeditada a cambios en la postura de la UER.

El futuro de España en Eurovisión 2027, por tanto, sigue sin una respuesta definitiva. RTVE no ha confirmado todavía si volverá a presentar candidatura, si mantendrá su retirada o si condicionará su retorno a una decisión concreta sobre Israel. La situación es relevante no solo por el peso histórico de España dentro del festival, sino también por su condición de miembro del Big Five, grupo que tradicionalmente garantiza el pase directo a la final a España, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido.

La ausencia de RTVE en una edición futura tendría además consecuencias más allá de lo simbólico. España ha sido uno de los países con mayor tradición eurovisiva, una audiencia estable y una capacidad notable para convertir el certamen en un acontecimiento televisivo de gran repercusión. Su retirada, junto con la de otras cadenas públicas europeas, ha evidenciado que la crisis no afecta únicamente a una edición concreta, sino que pone en cuestión el equilibrio institucional y editorial sobre el que se sostiene el concurso.

Canadá llegará, por tanto, a un Eurovisión que busca proyectar una imagen de apertura y renovación, pero que todavía debe resolver una fractura interna de gran alcance. La UER gana un nuevo participante y amplía el horizonte internacional del festival, aunque continúa sin despejar una incógnita fundamental: qué países estarán realmente en Bulgaria 2027 y en qué condiciones volverán aquellos que decidieron marcharse.

La pretemporada eurovisiva se presenta así especialmente intensa. A la expectación por conocer la primera candidatura de Canadá se sumará la presión sobre la UER para definir su relación con las televisiones retiradas, esclarecer el encaje de Israel en el certamen y ofrecer una respuesta que permita recuperar la confianza de las cadenas públicas que han quedado al margen. Mientras tanto, RTVE y España permanecen en espera.

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