La Duquesa de Alba ha fallecido esta mañana dejando un millón de historias, de anéctodas, de momentos televisivos. Ha sido un personaje polémico pero también es cierto que se le ha tenido siempre un cariño especial por parte del público.
Ahora llega la parte de la herencia, aunque ella ya lo dispuso todo en 2011 cuando sus hijos le pusieron impedimentos para casarse con su marido, Alfonso Díez. La Duquesa repartió sus propiedades de la siguiente forma. Los peores parados fueron su hijo Jacobo, que sólo heredó “fincas rústicas” y su marido, Alfonso Díez, que lo único que consiguió, según El País, fue un sueldo vitalicio de 2000 euros mensuales. Los mejores parados fueron el nieto primogénito de la Duquesa (que heredó por sorpresa el Palacio de Dueñas en Sevilla) y Eugenia, que se quedó con una casa en Ibiza y un cortijo en Sevilla:

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