
Ya sabemos que en Disney se idealiza todo pero es cierto que nunca nos habíamos parado a pensar cuál sería el aspecto real de un personaje como Ariel, que vive “en el fondo del mar”.
En la profundida del oceano la oscuridad reina y las criaturas que allí habitan no necesitan apenas los ojos. En cambio desarollan otros sentidos y son capaces de crear luz propia mediante la luminiscencia.
