
Hay veces que es bueno mirar la etiqueta dos veces antes de usar cualquier producto. Esto es lo que le pasó a una mujer que confundió la espuma de poliuretano (usada en construcción) con espuma fijadora para el pelo. La pobre acabó en el hospital… (aunque quizás le hubiese ido mejor acudir a la peluquería directamente)