En un panorama musical saturado de novedades, las gallegas Fillas de Cassandra han sabido llamar la atención con una presentación tan original como su propia música. Su segundo álbum, ‘TERTÚLIA’, llegó acompañado de una instalación artística formada por 12 sillas —una por cada canción del disco—, creadas por el colectivo As Dúas E Punto. Dispares entre sí, unas cómodas y otras casi impracticables, las sillas dialogan visualmente con la temática de cada tema. Son las mismas que aparecen en la portada.
La idea que vertebra el álbum es recuperar la tertulia como forma de comunicación genuina. El dúo formado por María Pérez y Sara Faro lanza una reflexión sencilla pero poderosa: hay que coger una silla, sentarse y hablar, lejos de móviles y redes sociales. Una invitación al diálogo real, sin filtros ni pantallas de por medio.
Las referencias del disco son marcadamente femeninas y no exclusivamente musicales. ‘Insolación’ bebe del libro homónimo de Emilia Pardo Bazán; ‘VERBENA’ se inspira en un cuadro de Maruja Mallo; el tema titular toma como punto de partida la obra de Ángeles Santos. También aparecen Gloria Fuertes, Tamara de Lempicka y la artista Ana Mendieta, entre otras. Feminismo, tradición e historia se entretejen en cada composición.
Pero la tertulia que proponen no tiene por qué ser alta cultura. En varias entrevistas, el dúo ha reivindicado las conversaciones cotidianas con una abuela o un padre cocinando, y bromean con que hablar de «langostinos a la plancha» también cuenta. Lo importante es el acto de conversar.
Las colaboraciones del álbum refuerzan esa voluntad de diálogo. Con ZETAK en ‘bUCÓLICA’ tienden un puente entre el gallego y el euskera, apelando al entendimiento entre las lenguas del Estado. Con Pipiolas simplemente «cuchichean» en una de las pistas más cortas, evocando esas charlas entre amigas sin mayor pretensión. También han contado con Abraham Cupeiro, que les construyó un aulós a medida —una especie de flauta doble— adaptado al tono de ‘Fila Filliña’.
La seña de identidad del proyecto sigue siendo la combinación de instrumentos tradicionales gallegos con producción electrónica, aquí a cargo de Çantamarta. El resultado oscila entre baladas de corte intimista y temas bailables. ‘Insolación’, por ejemplo, imagina una rave entre molinos e incorpora drum&bass.
No todo es redondo: el disco arranca con cierta dificultad y en ‘Alboroto’ la experimentación deriva en una sensación de caos que no termina de cuajar. El álbum solo despega del todo con el tema titular, ‘TERTÚLIA’, el más logrado en su pulso entre la pista de baile y el inicio casi a capella con piano.
Donde Fillas de Cassandra son absolutamente imbatibles es en los momentos más delicados y elaborados: la melancólica ‘VERBENA’, el cierre de ‘lodos’ o la sobresaliente ‘am0r’. Sus armonías vocales tienen tanta entidad que pueden arrancarse con una voz apitufada, colar un beat de reggaeton y salir airosas sin que nadie protesté. Así de especial es lo suyo.