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Música

Tony Mortimer (East 17): «La rivalidad con Take That era una broma»

El líder de East 17 repasa las canciones de su vida: de Madness al karaoke en Japón, pasando por su secreto confesable con Take That.

Tony Mortimer, el hombre detrás de East 17 y responsable de algunos de los himnos del pop británico de los noventa, ha compartido la banda sonora de su vida canción a canción. Y hay sorpresas.

El primer single que compró fue Shut Up de Madness, en una tienda de discos de Hoe Street, en Walthamstow, Londres. «Me dio una especie de independencia en el mundo, poder elegir lo que quería», recuerda. Con nueve años, bastaba con encontrar unas monedas en el sofá para hacerse con un badge de Madness en el mercado.

En cuanto al karaoke, Mortimer reconoce haberlo hecho solo una vez: «A pleno pulmón y absolutamente borracho con sake en Japón». La noche acabó siendo «un desastre». Si tuviera que repetirlo hoy, elegiría House of Love de East 17, «porque al menos me sabría la letra».

Para animar una fiesta, su apuesta es Gonna Make You Sweat (Everybody Dance Now) de C&C Music Factory, que describe como «un electroshock». Cuando pincha, Finally de CeCe Peniston nunca falla. Aunque también reconoce haber vaciado alguna pista: «Me puse un poco egoísta y puse Let the Music Play de Shannon… y todo el mundo se fue a la barra».

Hay una canción que ya no puede escuchar: Romeo and Juliet de Dire Straits. Su difunto hermano la tocaba a la guitarra en su habitación. «Es una canción preciosa, pero ahora me hunde».

Y aquí viene la confesión más llamativa: la canción que dice odiar pero en realidad le encanta es Patience de Take That. «Me pareció un gran regreso. Nuestra ‘rivalidad’ siempre fue de broma. En realidad nos caíamos bien. La rivalidad era más entre nuestros fans», aclara sin rodeos.

La canción que cambió su vida es Deep, el exitazo de East 17. «Sé que es mía, pero abrió muchísimas puertas de golpe. Sin esa canción no habría habido banda. Así de importante es para mí».

Para arrancar las mañanas, tira de un remix de Sun Is Shining de Bob Marley firmado por Funkstar De Luxe. «Trae el sol», dice. Aunque admite que no es de los que saltan de la cama: últimamente se sube a la bicicleta estática por las mañanas para perder algo de peso.

La canción que le hace llorar es Someone Like You de Adele. «En cuanto la escuché me resultó increíblemente emotiva. Es el tono de su voz. Suena tan sincera. Se nota que viene de un lugar muy honesto para ella».

Y para su funeral, nada de lágrimas. Mortimer lo tiene claro: quiere que sea su última oportunidad de arrancar una sonrisa. Por eso pediría Always Look on the Bright Side of Life de Monty Python. «La he escuchado en funerales y sientes que la persona todavía está ahí. Creo que lo voy a poner en mi testamento». Aunque añade con humor que, cuando ya no esté, la gente puede poner lo que quiera, «incluso Ding-Dong! The Witch Is Dead».

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