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Música

Rostam: «Mi generación se ha engañado a sí misma»

El exmiembro de Vampire Weekend y productor de Frank Ocean o Charli XCX presenta su tercer disco en solitario, ‘American Stories’.

La primera canción que Rostam Batmanglij aprendió a tocar con la guitarra fue Johnny B Goode de Chuck Berry, ese himno quintaesencialmente estadounidense sobre ser una estrella del rock’n’roll americano. «No hay nada más americano que eso», dice con una sonrisa. El detalle no es baladí: explica mucho de quién es este compositor de 42 años y de dónde viene todo lo que hay en su nuevo disco.

Batmanglij —superproductor acreditado junto a Frank Ocean, Charli XCX o Carly Rae Jepsen, y exmiembro de Vampire Weekend— lleva décadas dando vueltas a su relación con Estados Unidos. «Mi hermano nació en Francia, mis padres nacieron en Irán», explica. «Pero yo ya estaba en el vientre de mi madre cuando llegué por primera vez a América. Mi posición es diferente. ¿Cuál es mi relación con la bandera estadounidense? ¿Cuál es mi relación con la ciudadanía americana?»

Esas preguntas vertebran American Stories, su tercer álbum en solitario y el mejor hasta la fecha. Sus canciones pop —luminosas, de una textura casi táctil— se mueven en un terreno situado a medio camino entre Astral Weeks y Andy Shauf. Batmanglij canta sobre el amor, sobre el propio acto de componer canciones y, en los temas más poderosos del disco, sobre el convulso paisaje político actual. Durante el proceso de creación, se vio atraído a partes iguales por la música persa y por el Americana, intentando fusionar ambas tradiciones. «Un buen reto», resume. El resultado suena a pedal steel —imagen del folclore americano— y también al saz turco, ese instrumento de cuerda similar al laúd que toca Amir Yaghmai, miembro de los Voidz, a lo largo de todo el álbum.

La elección de Zohran Mamdani como alcalde de Nueva York en 2025 —socialdemócrata, musulmán, de origen indio y nacido en Uganda— coincidió con el momento en que Batmanglij encontró el foco definitivo del disco. Él apoyó públicamente la campaña de Mamdani y reflexiona sobre «la idea de que existe una agenda para decidir qué es y qué no es americano». Para Rostam, esa victoria representa «una ampliación de lo que puede formar parte del liderazgo americano».

Algunas canciones de American Stories parecen aludir, de forma oblicua, al bombardeo israelí de Gaza tras los ataques de Hamás. En Come Apart canta: «Cuando quemaron los olivos / prendieron fuego a las hojas / pero las raíces son demasiado fuertes / para olvidar de dónde vienen». En The Weight parece dirigirse directamente a los estudiantes que protestaron por los vínculos de sus universidades con Israel, reconociéndoles «el valor a su lado». Batmanglij luce una llamativa insignia de Artists4Ceasefire en la solapa, aunque se niega a concretar los significados de sus letras. «Me gusta la idea de que alguien pueda acercarse a ellas sin saber qué ha pasado. Hay mucha gente que no lo sabe. Pero no creo que una entrevista sea el lugar indicado para que lo descubran.»

El productor, que ha trabajado intensamente con artistas de la generación Z como Clairo o Declan McKenna, cree que «los jóvenes tienen más claridad sobre lo que ocurre en el mundo». Y añade, sin ambages: «Creo que mucha gente de mi generación y de las anteriores se ha engañado a sí misma».

Han pasado más de diez años desde que Batmanglij dejó Vampire Weekend para dedicarse en exclusiva a la producción y a su carrera en solitario. Siempre se sintió seguro como productor —algo que se reforzó al comprobar que «el primer disco de Vampire Weekend, el primero que produje, es platino»—, pero trabajar solo le permite llevar cualquier idea extraña hasta sus últimas consecuencias. «Puede ser una mala idea. Pero voy a creer en ella y quiero seguir creyendo», dice. «Hay algo divertido en negarse a abandonar una idea.»

Un ejemplo es Hardy, un corte con Clairo —cuyo debut, Immunity, también produjo él— cuya base musical creó en 2012, aunque tardó años en saber cómo desarrollarla. «Pasé unos dos o tres años escribiendo letras antes de intentar grabar ninguna voz», confiesa. La canción habla de intentar escribir una canción, un ejercicio metanarrativo que él mismo califica de «terreno traicionero», aunque funciona a la perfección.

Cuando se le pregunta cómo han recibido sus padres un álbum inspirado en parte en su propia experiencia emigrando a Estados Unidos, Batmanglij sonríe: «Mi madre me dijo: ‘¿Por qué no cantas en persa?’». Pausa. «¡Nunca estará contenta!»

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