Britney Spears se ha declarado culpable en su caso por conducción bajo los efectos del alcohol y drogas durante una comparecencia judicial (arraignment) celebrada este lunes por la mañana. La artista ha aceptado su responsabilidad en un cargo menor, lo que le permitirá evitar la entrada en prisión, según informó The New York Times.
La acusación original, presentada la semana pasada por la fiscalía, señalaba un delito de conducción bajo la influencia de sustancias, aunque no se especificó públicamente qué droga habría consumido. Finalmente, Spears ha alcanzado un acuerdo para declararse culpable de un cargo reducido conocido como “wet reckless”, una figura jurídica en el sistema estadounidense que implica conducción temeraria con presencia de alcohol pero sin llegar al umbral de un DUI completo. Tal y como detalla People, este tipo de acuerdo suele conllevar penas menos severas.
En la práctica, el pacto permitirá a la cantante evitar la cárcel, sustituyendo la condena por un periodo de libertad condicional de 12 meses y la obligación de completar un programa formativo sobre conducción bajo los efectos del alcohol. La posibilidad de acceder a este acuerdo se explica por varios factores atenuantes: Spears no tenía antecedentes por delitos similares, no se produjo ningún accidente ni hubo heridos, y su nivel de alcohol en sangre era relativamente bajo en el momento de la detención.
Los hechos se remontan al pasado 4 de marzo, cuando la artista fue arrestada en el condado de Ventura, California. La intervención tuvo lugar alrededor de las 21:30 horas por agentes de la California Highway Patrol, siendo posteriormente trasladada y registrada oficialmente en dependencias policiales durante la madrugada.
Tras el incidente, un representante de Spears calificó lo ocurrido como “un episodio desafortunado completamente inexcusable”, subrayando que la cantante asumiría las consecuencias legales y daría pasos para reconducir su situación personal. En esa misma línea, expresó el deseo de que este proceso suponga “el inicio de un cambio necesario desde hace tiempo” en la vida de la artista, así como una oportunidad para recibir apoyo y tratamiento.
De hecho, cinco semanas después del arresto, Spears ingresó voluntariamente en un centro de tratamiento. Sin embargo, abandonó la instalación hace apenas unos días, justo antes de su comparecencia judicial, lo que añade un contexto de inestabilidad personal a un caso que, pese a resolverse judicialmente sin penas de prisión, mantiene el foco sobre su situación actual.