Quantcast
Connect with us

Música

Madonna apela a Leonora Carrington en la MET Gala y entrega el look más político de la noche

Madonna se presentó la noche del lunes 4 de mayo en la alfombra roja de la MET Gala 2026 con un conjunto custom de Saint Laurent que reproducía, pieza por pieza, La Tentación de San Antonio, Fragmento II (1945), óleo de la pintora surrealista anglo-mexicana Leonora Carrington. La aparición se ha convertido en el momento más comentado de la edición y en la lectura más literal del dress code “Fashion Is Art” que dictó el Costume Institute para esta entrega.

La cantante, de 67 años, ascendió las escalinatas del Metropolitan Museum of Art escoltada por siete asistentes vestidas con vestidos slip en tonos pastel —azul, negro, amarillo, rojo y rosa— que sostenían en círculo a su alrededor un amplio velo de organza translúcida violeta-grisácea. Sobre la cabeza, un sombrero rematado por la estructura de un barco fantasma con cuentas negras del que se derramaba el tul que cubría parcialmente su rostro. En las manos, un cuerno de caza de latón dorado en lugar de bolso. Completaban el conjunto un vestido lencero de satén y encaje negro, guantes de ópera negros hasta más arriba del codo, botines de plataforma, un colgante plateado con forma de pájaro y una peluca semi-personalizada de cabello extremadamente largo, oscuro, con puntas difuminadas, obra de la estilista Merria Dearman. El maquillaje lo firmó Marcelo Gutierrez para KIKO Milano, en lo que diversas publicaciones de moda interpretaron como un guiño a las raíces italianas de la artista. Madonna asistió acompañada por su pareja, Akeem Morris.

El look fue diseñado bajo la dirección creativa de Anthony Vaccarello, director artístico de Saint Laurent, que acompañó a la cantante a la alfombra roja.

La obra de partida

El cuadro de Carrington, pintado en su exilio mexicano al final de la Segunda Guerra Mundial, presenta una escena central donde un eremita envuelto en un sudario blanco con tres rostros superpuestos contempla un aquelarre de siete mujeres que sostienen un velo en círculo. En el centro del círculo, una bruja coronada con cuernos sopla un instrumento de viento. A un lado del lienzo, un caldero arde; al otro, una criatura con cabeza de cabra vierte agua de una vasija, generando un río que atraviesa la composición. Madonna y Vaccarello trasladaron a tela, joyería y coreografía la mitad derecha del cuadro —el aquelarre, no el santo—, dejando fuera deliberadamente la figura masculina central.

Carrington (Lancashire, 1917 – Ciudad de México, 2011) fue una de las últimas representantes vivas del surrealismo histórico hasta su muerte. Huyó de la Francia ocupada por los nazis en 1940, fue internada a la fuerza por su familia en un sanatorio psiquiátrico en Santander durante la dictadura franquista, y construyó el grueso de su obra adulta en México, donde formó con Remedios Varo y Kati Horna un círculo de mujeres surrealistas que reivindicaron la brujería, la alquimia y la mitología celta como contra-genealogía femenina frente al canon patriarcal del movimiento.

Una referencia que viene de 1995

No es la primera vez que Madonna trabaja con la obra de Carrington. El videoclip de Bedtime Story (1995), dirigido por Mark Romanek con un presupuesto de cinco millones de dólares, construyó su imaginería sobre el trío de pintoras surrealistas femeninas formado por Carrington, Remedios Varo y Frida Kahlo. La propia cantante reconoció en una entrevista posterior con la revista Aperture que las imágenes del vídeo —ella flotando con el cabello arrastrándose, las estrellas girando, los pájaros saliendo de su túnica abierta— eran un homenaje directo a esas tres pintoras. El videoclip forma parte permanente de la colección audiovisual del Museum of Modern Art de Nueva York. La elección de Carrington para la MET Gala 2026, por tanto, no constituye un descubrimiento: es la actualización de una referencia que la artista lleva incorporada a su biblioteca visual desde hace treinta y un años.

El contexto de la edición: patrocinio de Bezos y boicot

La aparición se produjo en una edición de la gala marcada por la mayor crisis política reciente del Costume Institute Benefit. Jeff Bezos, segundo hombre más rico del mundo según los índices financieros, y su esposa Lauren Sánchez-Bezos figuraron como copresidentes honorarios y patrocinadores principales del evento, además de patrocinadores de la propia exposición Costume Art del Costume Institute. Las cifras que han circulado en torno al patrocinio se estiman en torno a los diez millones de dólares.

El acuerdo desencadenó una campaña de boicot organizada por el colectivo activista Everyone Hates Elon, que durante las semanas previas empapeló Manhattan con carteles llamando a no asistir, proyectó mensajes contra la gala en el ático neoyorquino de Bezos e introdujo cientos de botellas con líquido amarillo en el museo en referencia a las denuncias sobre las condiciones laborales en los almacenes de Amazon. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, anunció en abril que no asistiría —ruptura con la tradición de sus predecesores—, y entre las ausencias notables atribuidas total o parcialmente al boicot figuraron las de Bella Hadid, Zendaya y Taraji P. Henson. Lauren Sánchez-Bezos pisó la alfombra sin su marido, que no apareció ante las cámaras.

Madonna no se sumó al boicot ni hizo declaraciones públicas sobre el patrocinio. Tampoco llevó accesorios políticos visibles ni mencionó la situación migratoria —los tiroteos mortales de ICE contra ciudadanos estadounidenses en Minneapolis durante enero motivaron buena parte del clima de protesta del último cuatrimestre—. Su intervención se ciñó estrictamente al terreno estético.

El look más coherente con el tema de la noche

Pese al ruido político que rodeó la edición, la lectura especializada coincidió en señalar la propuesta de Madonna como la más alineada con el código de vestimenta. En una alfombra en la que la mayoría de invitados optó por interpretaciones genéricas o decorativas del tema “Fashion Is Art”, la recreación literal de un cuadro concreto, ejecutada por una maison histórica con séquito coreografiado y atrezzo simbólico, destacó por la densidad de su referencia y la precisión de su ejecución. La continuidad biográfica con Bedtime Story añadió una capa adicional: una artista cuyo trabajo audiovisual ya está archivado en el MoMA acudió al museo vecino vestida de pintura.

La aparición se suma así a la lista de looks históricos de Madonna en el evento, junto al conjunto de tema “Heavenly Bodies” de 2018 y el esmoquin blanco con puro de la edición 2025 dedicada a Superfine: Tailoring Black Style. Es, también, la primera vez en mucho tiempo en que el vestido de la artista no funciona como el mensaje en sí, sino como soporte de una idea exterior: la reivindicación de Carrington, Varo y Kahlo como sustrato visual permanente de su trabajo.


Haz ya el Pre-Save para ‘Confessions II’ en Apple Music

Connect