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Música

Fútbol y música unidos: el capitán georgiano y el rock de Mgzavrebi

El histórico capitán de Georgia y el líder de Mgzavrebi hablan de tatuajes de Lennon, Oasis y el punk-rock que une a toda una nación.

El histórico capitán de Georgia y el líder de Mgzavrebi hablan de tatuajes de Lennon, Oasis y el punk-rock que une a toda una nación.

Hay momentos en que el corazón de un país entero late al mismo ritmo. El verano de la Eurocopa 2024 fue exactamente eso para Georgia: un campeonato que unió a personas de distintas generaciones bajo una misma emoción compartida. Dos figuras fueron protagonistas indiscutibles de aquella historia: en el césped, el capitán Guram Kashia; sobre el escenario, Gigi Dedalamazishvili, frontman de la banda Mgzavrebi.

Ambos se han sentado juntos para hablar de música, fútbol y de todo lo que une esas dos disciplinas. El punto de partida es inevitable: «Sakartveloa» («Esto es Georgia»), la canción que Mgzavrebi compuso para la selección y que acabó convirtiéndose en un ritual colectivo, coreada en estadios y calles por igual.

Kashia reconoce que la canción le provoca escalofríos cada vez que la escucha. «Tenemos recuerdos increíbles ligados a ella. Es una canción que recuerda al pueblo georgiano, y especialmente a los jugadores, momentos de alegría pura», afirma el defensa. Para Gigi, la reacción del público superó cualquier expectativa: «Ni en mis sueños más atrevidos imaginé que conectaría así con generaciones tan distintas. La primera vez que oí el estadio cantarla, no pude contener las lágrimas».

La conversación entre ambos desvela también las influencias musicales del capitán, que arrancan muy adentro de la infancia. Su padre era un gran fan de The Beatles, y la primera canción de la que Kashia se enamoró fue Yesterday, de Paul McCartney. Esa conexión con The Beatles fue creciendo con los años, y cuando su padre falleció hace unos años, decidió tatuarse el rostro de John Lennon en su honor. «Este tatuaje guarda recuerdos muy especiales para mí, tanto en lo musical como en mi relación con mi padre. Desde que él murió, me cuesta mucho escuchar a The Beatles; esa música me recuerda un tiempo que no va a volver».

En cuanto a sus listas de reproducción antes de los partidos, Kashia ha evolucionado con los años. En su etapa más joven, Kanye West era el motor que le daba energía antes de saltar al campo. Ahora, con la madurez, ha virado hacia sonidos más tranquilos: Mac Miller y, sobre todo, Oasis, a los que ha vuelto con frecuencia últimamente.

Tampoco falta el humor en la charla. Kashia admite que cantar el himno nacional le incomoda en público —confiesa que es lo que peor se le da—, pero que en ese momento la emoción lo puede todo. «Me da igual cómo sueno. Cuando veo los vídeos con mi hijo, nos reímos mucho, pero canto con toda el alma». Una imagen que resume bien la figura del capitán: sereno fuera, completamente entregado dentro.

Sobre el Mundial de 1994, el futbolista guarda una imagen imborrable: el penalti fallado por Roberto Baggio. Y si hay una canción que le transporta directamente a la atmósfera mundialista, esa es Waka Waka, de Shakira, del Mundial de Sudáfrica 2010.

Gigi, por su parte, evoca el Mundial de Italia 1990 y la canción Notti Magiche, que su padre ponía constantemente. Pero su torneo favorito es el de Francia 1998, el primero que vio completo de principio a fin con doce años.

A la hora de definir a la selección georgiana como género musical, Kashia no duda: punk-rock. «Es un equipo joven, nos estamos formando, y jugamos un fútbol que encaja perfectamente con esa energía, especialmente por nuestro estilo». Gigi, desde el escenario, no puede estar más de acuerdo.

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