El final de la temporada 51 de Saturday Night Live fue, ante todo, una celebración de Paul McCartney. El legendario ex Beatle no solo actuó como invitado musical —por quinta vez a lo largo de su carrera en el programa— sino que además tuvo presencia en el monólogo y en un sketch cómico del episodio presentado por Will Ferrell, emitido el sábado 17 de mayo.
McCartney regresaba al escenario del estudio 8H más de trece años después de su última aparición como invitado musical. Anteriormente había actuado en el programa en 1980, 1993, 2010 y 2012. Esta vez, además, se le concedió algo inusual: tres actuaciones en lugar de las dos habituales.
Abrió la noche con «Days We Left Behind», el emotivo primer single de su próximo álbum The Boys of Dungeon Lane, que llegará a las tiendas el 29 de mayo. Fue la primera vez que interpretaba el tema en directo ante las cámaras del programa. A continuación llegó uno de sus clásicos más reconocibles: «Band on the Run», el número uno de la lista Hot 100 de Billboard que grabó junto a Wings en 1974, y que sonó con toda su energía habitual.
Antes de las actuaciones, McCartney también se coló en el monólogo de Will Ferrell para participar en un gag en el que el presentador confundía al músico con Chad Smith, batería de los Red Hot Chili Peppers, conocido por su parecido físico con Ferrell. Más adelante en el episodio, compartió sketch con el propio Ferrell y con Marcello Hernández, en una escena en la que interpretaban a unos mecánicos que se aprovechaban de clientes despistados.
Pero la sorpresa de la noche llegó al final. Cuando el público esperaba el habitual cierre con saludos y créditos, McCartney volvió al escenario para un encore inesperado: una eléctrica versión de «Coming Up», su número uno en el Hot 100 de 1980, con los colaboradores habituales del programa bailando entre bastidores. Una forma de cerrar la temporada que difícilmente olvidarán quienes estuvieron en el estudio.
Con esta noche, McCartney se consolida como uno de los artistas con más apariciones en el histórico programa de la NBC, dejando claro que, a sus más de ochenta años, sigue siendo una presencia magnética e irresistible sobre cualquier escenario.