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Música

Shania Twain convierte un pub de Londres en un salón del oeste

La estrella del country actuó para apenas 200 afortunados en un local de Hackney como calentamiento para Wembley.

El Shacklewell Arms, un pub del este de Londres habituado a hipsters y fanáticos del indie, vivió una noche completamente diferente. Su clientela habitual fue sustituida por una marea de leopardo, doble denim y sombreros de cowboy con un único objetivo: ver a Shania Twain actuar en directo en una sala diminuta.

La incredulidad fue la emoción dominante entre los 200 afortunados que consiguieron entrada. «Pensamos que nos habían timado cuando vimos el anuncio», reconoció Jack, de 28 años, que acudió con su hermana Amy. «¿Por qué iba a tocar en un sitio tan pequeño?» Dos amigas del barrio, Emma, de 26, y Ava, de 28, lo describieron como algo «muy atrevido»: ese pub había sido su local de toda la vida.

El recinto se transformó para la ocasión en un auténtico salón de estilo clásico americano, con una pared llena de sombreros de cowboy y bandanas gratuitos para el público. Vinieron fans de toda la geografía británica. Nathan, de 35 años y llegado desde Escocia cubierto de merchandising antiguo, la veía por octava vez: «No me importa por qué lo hace. Normalmente solo la veo en grandes conciertos, así que verla de cerca es especial».

Twain salió al escenario con energía y saludó al público con un «¡Shacklewell Arms! ¿Estáis listos?» antes de lanzarse con su nuevo single, Dirty Rosie. Vestida con un bodysuit negro ajustado y botas a juego, dio la bienvenida a «su primera vez en un bar pequeño desde que era niña». «Cuando era pequeña empecé en escenarios como este», recordó. «Decían: ‘Damas y caballeros, bienvenida al escenario la pequeña señorita Twain’. Y yo subía y cantaba mis canciones country».

Durante una hora, Twain volvió a ser aquella cantante de bar en una sala sudorosa y abarrotada. Cada canción venía acompañada de una anécdota rápida: No One Needs to Know la escribió en la habitación de un resort de golf donde trabajaba; Come On Over era «un título de álbum muy flojo» pero representaba la sensación «inclusiva y acogedora» que buscaba; y Hit Me With Your Best Shot, de Pat Benatar, la inspiró para componer That Don’t Impress Me Much.

El ambiente tan íntimo animó a Twain a preguntar al público qué canciones quería escuchar. La respuesta fue unánime: When, un éxito del top 20 de Come On Over. La artista les regaló un fragmento del estribillo y siguió con You Win My Love, Don’t Be Stupid y From This Moment On.

La actuación forma parte de la campaña de lanzamiento de su séptimo álbum de estudio, Little Miss Twain, que sale el 24 de julio. «Este disco trata sobre las etapas de mi vida antes de firmar mi contrato discográfico», explicó al pequeño público. «Estuve tocando en bares desde los ocho años hasta casi los treinta. La pequeña señorita Twain solo intentaba convertirse en artista».

El concierto también sirve de calentamiento para lo que viene: Twain actuará en el Wembley Stadium por primera vez en su carrera, como telonera en la mini-residencia de doce noches de Harry Styles. Tres décadas después de su debut discográfico, su estrella no da señales de apagarse.

El escritor y presentador canadiense Elamin Abdelmahmoud lo resume bien: «Es la artista crossover por excelencia. Hace falta una mente especial para decir: ‘El country es fundamental en lo que soy, pero eso no significa que tenga que sacrificar la ambición del pop’. En un momento dado, estaba cargando todo el género a sus espaldas».

La noche terminó con alguna sorpresa no del todo bien recibida: quienes esperaban Man! I Feel Like A Woman! como colofón final se encontraron con una versión de Cotton Eye Joe. Los cánticos de «una más» resonaron mientras Twain abandonaba el pub.

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