Imaginad El equipo A, pero en lugar de comandos militares convertidos en mercenarios, los protagonistas son inspectores de aduanas y funcionarios de Hacienda que se han quitado la corbata y se han lanzado a lo grande. Ese es el punto de partida de Legends, el nuevo thriller de seis episodios disponible en Netflix escrito por Neil Forsyth y basado en hechos reales.
La historia arranca a principios de los noventa, cuando un grupo de hombres y mujeres del escalafón más bajo del Servicio de Aduanas de Su Majestad Británica recibe apenas tres semanas de formación antes de ser enviado encubierto a desmantelar dos de los mayores cárteles de droga que inundaban las calles del Reino Unido de heroína. Poca broma.
Steve Coogan protagoniza la serie dando vida a Don Clarke, un antiguo agente de policía encubierto que se encarga de reclutar al equipo por encargo del ministro del Interior —interpretado por Alex Jennings— y del director de investigaciones de Aduanas, Angus Blake, al que da vida Douglas Hodge. El reclutamiento, divertido aunque algo inverosímil en pantalla, tiene sus propias reglas: quien pregunta por las horas extra o los detalles legales de la misión, a la calle. Solo superan el corte quienes se toman en serio hasta el curso de ganzúas.
Una vez formado el equipo, la acción se divide en varios frentes. Tom Burke interpreta a Guy, un operativo en solitario al que Don envía a Londres para infiltrarse en una enorme red controlada por capos turcos con ambiciones de expansión. Guy debe adoptar una «leyenda» —la identidad falsa asignada a cada agente, en la que han de creer a pies juntillas para sobrevivir— mientras deja atrás a su hija y a su comprensiva esposa Sophie, a quien da vida Charlotte Ritchie.
Mientras tanto, dos agentes más reciben el encargo de investigar la banda que controla las calles de Liverpool: Kate (Hayley Squires), una dura inspectora de Essex harta de perseguir pornografía ilegal, y Bailey (Aml Ameen), más reflexivo y cansado de cazar defraudadores del IVA. Cierra el equipo Erin (Jasmine Blackborow), analista de datos que rastrea pistas y mantiene a los agentes un paso por delante de unos adversarios cada vez más peligrosos.
Forsyth —conocido por The Gold, la serie sobre el robo de Brink’s-Mat— demuestra buen olfato para las historias en las que el Estado y sus instituciones se mezclan con la delincuencia organizada. Legends comparte ese ADN: héroes sin recursos enfrentados a mafias brutales mientras los de arriba esperan apuntarse el tanto.
El gran reto de la serie es, precisamente, mantener el tono. La premisa roza peligrosamente el territorio de la comedia: «¿Crees que unos cuantos funcionarios de aduanas pueden enfrentarse al mayor cártel de droga de Gran Bretaña?» es una frase que en otro contexto podría arrancar carcajadas. Y la presencia de Coogan —tan asociada al humor— no ayuda a disipar esa sospecha. La energía que la serie invierte en mantenerse seria le impide alcanzar la temperatura de un thriller de primera división.
Aun así, Legends es una historia brillante, contada con oficio y suficiente tensión para enganchar de principio a fin. Los errores de los agentes, los policías corruptos, los juegos de poder en el hampa y la presión constante sobre las identidades ficticias mantienen al espectador en vilo. No es perfecta, pero merece la pena.