El género de historia alternativa lleva décadas siendo territorio fértil para la televisión. For All Mankind, The Man in the High Castle o el propio Blackadder han explorado los «¿y si…?» de la historia con resultados muy distintos. Ahora llega The Sentinels, una serie de ocho episodios que se pregunta qué habría pasado si el ejército francés hubiera creado, en plena Primera Guerra Mundial, un escuadrón secreto de supersoldados capaces de hazañas violentas imposibles para cualquier ser humano ordinario.
La ficción, adaptación de una serie de cómics de Enrique Breccia y Xavier Dorison, mezcla sin complejos la acción postapoalíptica, la estética steampunk y el drama bélico clásico con un sabor marcadamente francés y germánico. El resultado es una propuesta tan segura de su propio universo que funciona no solo como ejercicio de historia alternativa, sino también como thriller de ciencia ficción sólido y adictivo.
El protagonista es Gabriel Ferraud (Louis Peres), un combatiente medio muerto con una carga emocional considerable que es rescatado del campo de batalla en 1915 y enviado a un laboratorio de investigación secreto. Allí le inyectan un suero experimental que provoca de inmediato una convulsión. Pero ese es el menor de los problemas: los alemanes atacan el laboratorio para hacerse con los resultados de la investigación francesa, y en el proceso matan a uno de los cerebros del programa Centinelas. Naturalmente, ese primer asesinato esconde más de lo que parece.
Gabriel solo quiere reunirse con su mujer, Irène (Olivia Ross), periodista, y con su hijo pequeño. Sin embargo, es poco más que un prisionero del programa: si revela lo que sabe o se rebela, le clasificarán como desertor. Por si fuera poco, el suero está mutando sus células, lo que preocupa seriamente a la doctora Marthe (Pauline Étienne). «La pérdida de control es normal al principio», le dicen sus nuevos compañeros de armas. Justo lo que uno quiere escuchar cuando le están drogando sin su consentimiento.
Aunque el peso de la trama recae sobre Gabriel —al que Peres interpreta con una mezcla convincente de frialdad y desasosiego—, la serie no escatima en tramas secundarias. Irène trata de averiguar qué le ha ocurrido a su marido y por qué el coronel Mirreau (Noam Morgensztern) oculta información sobre soldados caídos en combate. Su camino se cruza con el de El Barón (Ouassini Embarek), un dueño de club nocturno con patillas y negocios turbios vinculados a la guerra. Y Marthe, que claramente tiene sus reservas sobre sus superiores, investiga qué estaban haciendo Mirreau y los suyos antes del programa Centinelas, en un proyecto previo aún más secreto llamado Proyecto Atlas.
Podría resultar excesivo, y sin embargo The Sentinels lo saca adelante. La serie construye bien la intriga y, algo crucial, va respondiendo algunas de las preguntas que plantea en lugar de caer en la trampa de la caja de misterio que se vuelve cada vez más oscura e inextricable. En el fondo, es la historia de dos guerras simultáneas: la Primera Guerra Mundial y la que se libra dentro del propio cuerpo de Gabriel, mientras este se somete a una droga que consume contra su voluntad y que va minando su salud mental. No siempre resulta sutil —en un momento dado, Gabriel declara «je suis dangereux»—, pero hay una dimensión ética de raíz casi shelleyana que persiste a lo largo de toda la ficción, especialmente cuando a Marthe le encargan experimentar con una mujer condenada a muerte.
The Sentinels no es perfecta. Los tropos de ciencia ficción abundan, y algunas secuencias de acción se parecen más a una cinemática de videojuego que a un drama televisivo. Pero es emocionante, tiene un ritmo sostenido y demuestra que no todo en la televisión actual tiene por qué salir de las mismas franquicias de siempre. La escena final de la temporada, brutal y sin concesiones, deja la puerta abierta a una segunda entrega y se resiste a la tentación del final feliz y ordenado. Al fin y al cabo, las historias alternativas juegan con los horrores del pasado, pero no siempre logran escapar de la realidad.
The Sentinels está disponible en BBC Four y en iPlayer.