Bulgaria ha escrito su nombre en la historia de Eurovisión. Dara, una joven de 27 años formada en canto folklórico, se alzó este sábado con la victoria en el certamen con 516 puntos. Es el primer triunfo de su país en la historia del festival, y lo logró con una diferencia considerable: casi 200 puntos sobre la segunda clasificada.
La segunda posición fue para Israel, con Michelle y 343 puntos. Sin embargo, la delegación israelí no estuvo exenta de polémica durante la noche. Sus representantes difundieron vídeos en los que animaban al público a dedicar los 10 votos posibles por dispositivo a su candidatura, una práctica expresamente prohibida por las normas del concurso. Martin Green, director ejecutivo del festival, lanzó una advertencia formal al respecto, aunque los vídeos continuaron circulando.
Green también protagonizó otra de las frases más comentadas de la velada. El director afirmó que «invadir un país no es motivo de expulsión», abriendo así la puerta a un eventual regreso de Rusia al certamen. La respuesta de RTVE no se hizo esperar: la cadena pública española emitió un cartel en antena con el mensaje «Los derechos humanos no son un concurso», que generó una enorme repercusión en redes sociales.
En cuanto al resto de la clasificación, Rumanía se coló en el tercer puesto con 296 puntos, impulsada principalmente por el televoto gracias a su polémica propuesta Choke Me. Finlandia, que partía como gran favorita según las apuestas, tuvo que conformarse con una discreta sexta posición. El batacazo de la noche se lo llevó Suecia, una de las grandes potencias históricas del festival, que terminó vigésima con apenas 51 puntos.
La edición de este año también dejó cifras preocupantes en cuanto a participación. Solo 35 países tomaron parte en el certamen, la cifra más baja registrada desde 2004. Una señal que alimenta el debate sobre el futuro y el atractivo del festival entre los países miembros de la Unión Europea de Radiodifusión.
Pese a ello, el universo eurovisivo tiene ya confirmada una expansión para los próximos meses. En noviembre arranca Eurovisión Asia, una edición hermana del certamen que se celebrará en Bangkok con al menos diez países participantes. Un nuevo capítulo para un formato que, entre polémicas y alegrías, sigue siendo uno de los espectáculos televisivos más seguidos del planeta.