Cuidado con el camboy atractivo. Y no te fíes nunca de Murray Bartlett. Estas podrían ser las dos grandes lecciones vitales que deja Maximum Pleasure Guaranteed, la nueva serie de diez episodios de Apple TV+, un thriller tenso y retorcido que mezcla con soltura la intriga más oscura y la comedia negra más ácida.
El camboy en cuestión se llama Trevor —interpretado por Brandon Flynn— y es el tipo de «terapeuta con beneficios» al que recurre Paula (Tatiana Maslany), una madre recién divorciada que se queda sola en su apartamento mientras su hija Hazel (Nola Wallace) está con su ex marido. Ya desde el principio se insinúa que Paula tiene un historial de inestabilidad y comportamientos erráticos. Spoiler: eso no le va a ayudar nada.
La trama se dispara cuando, justo en el momento más íntimo de una de sus sesiones online, un hombre enmascarado irrumpe en el piso de Trevor y empieza a atacarle. Antes de desaparecer, el agresor lanza a cámara una críptica frase: «Koh See Tee». Paula, con una sangre fría admirable teniendo en cuenta las circunstancias, graba el ataque y llama a la policía. La agente Gonzales (Dolly De Leon), imperturbable y magistral, toma nota y le advierte de que casi con toda seguridad es una estafa. «Es una molestia, pero no es un delito real.»
Y claro, como era de esperar, Trevor la llama llorando: necesita 50.000 dólares para pagar a sus secuestradores o morirá. Paula cuelga el teléfono y vuelve a lo suyo: negociar con su ex marido Karl (Jake Johnson) un mejor régimen de visitas con Hazel y convencerle de que no se mude a Idaho con su nueva novia (Jessy Hodges). Hasta que Trevor la llama al trabajo, a un número que jamás le dio, y la amenaza cambia de registro: «Lo sabemos todo. Paga o destruiremos tu vida.»
A partir de ahí, la serie se desata de verdad. Ante la indiferencia continuada de la policía, Paula —verificadora de datos en una revista, un detalle que resulta demasiado evidente para una ficción que en todo lo demás es fresca e idiosincrásica— decide investigar por su cuenta. Rastreando pistas en el vídeo del ataque y retazos de información que Trevor dejó escapar, localiza su domicilio, coge el stick de hockey de su hija y se prepara para entrar. La puerta, sin embargo, ya está entreabierta. Y cualquier espectador sabe que eso nunca anuncia nada bueno.
Sin desvelar nada más, el siguiente episodio arranca con un salto atrás en el tiempo —justo antes de lo que Paula encontró al otro lado de esa puerta— y es entonces cuando descubrimos el papel que juega Murray Bartlett en todo este enredo.
Maximum Pleasure Guaranteed es un thriller seguro de sí mismo, completamente adictivo y con un punto de imprevisibilidad que te mantiene pegado a la pantalla con doble fuerza. La gran baza del reparto es Maslany, ganadora de un Emmy por encarnar 17 personajes distintos en Orphan Black, perfecta para retratar esa mezcla de volatilidad y determinación, inteligencia y cabezonería que define a Paula. Es una actriz que resulta magnética en cada plano, y da gusto verla con un papel tan jugoso tras sobrevivir a la desigual She-Hulk: Abogada Hulka. Bartlett funciona de maravilla como contrapeso, y no hay ningún eslabón débil en el resto del elenco.
La serie ofrece mucho por el precio de la suscripción: un thriller criminal que escala sin frenos por la cadena del crimen, una exploración despiadada del miedo colectivo a la vigilancia constante y al poder invisible que conlleva, y, en el fondo, una humanidad genuina en los vínculos rotos y en las motivaciones de sus personajes. Más placer del esperado, garantizado.