Lily Allen no pudo subirse al escenario en Auckland el pasado martes por la noche. La cantante británica canceló su concierto en el Spark Arena pocas horas antes de que comenzara el espectáculo debido a una infección viral, frustrando así lo que habría sido su primer show en Nueva Zelanda en siete años.
A través de un mensaje en sus Instagram Stories, Allen se dirigió directamente a su público: «A mis West End Girls de Auckland, lo siento muchísimo, pero he pillado una infección viral y no puedo actuar esta noche». La artista no ocultó su decepción y añadió que estaba «absolutamente destrozada» por tener que fallarles, con una disculpa especial para quienes habían viajado expresamente para asistir al concierto.
«Tenía muchas ganas de veros a todas y estoy absolutamente destrozada por decepcionaros. Para quienes habéis viajado hasta aquí, por favor aceptad mis disculpas. Todas las entradas serán reembolsadas y espero poder volver a veros pronto. Muchas gracias por vuestra comprensión», escribió la cantante.
La promotora Frontier Touring se hizo eco de la noticia mediante un comunicado en Instagram, deseando a Allen una pronta recuperación e informando a los poseedores de entradas de que recibirían instrucciones para el reembolso en breve.
El concierto cancelado iba a inaugurar el tramo australiano y neozelandés de su gira Lily Allen Performs West End Girl, que recorre el mundo en apoyo de su aclamado álbum de 2025 West End Girl, que interpreta íntegramente en cada actuación. La última vez que Allen había pisado suelo neozelandés había sido en 2019.
Por el momento, el resto de fechas australianas no parecen estar en peligro. La cantante tiene previsto actuar en el Brisbane Entertainment Centre el viernes 23 de octubre, seguido de Sídney el 25 de octubre, con el cierre de la gira australiana fijado para el 1 de noviembre.
Esta no es la primera vez que la gira genera titulares por cambios en su planificación. A principios de este año, el tramo norteamericano también sufrió ajustes: Allen tenía previsto actuar en recintos de mayor aforo durante el otoño, pero en julio se anunció que los shows en Filadelfia, Chicago, Los Ángeles, San Francisco y Vancouver se trasladarían a salas más pequeñas y de ambiente más íntimo, sin que la artista ofreciera explicación alguna al respecto.