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Música

Australia queda cuarta en Eurovisión con una Delta Goodrem «icónica»

La cantante australiana deslumbró en Viena con su balada ‘Eclipse’, pero Bulgaria y su ‘Bangaranga’ se alzaron con el triunfo.

Delta Goodrem no pudo llevarse el gran trofeo de Eurovisión, pero sí se ganó el corazón del continente. La artista australiana terminó en cuarta posición en la gran final celebrada en Viena, Austria, en la 70.ª edición del festival más seguido del mundo. Una actuación brillante, aplaudida a ambos lados del planeta, que no fue suficiente para arrebatarle la victoria a la búlgara Dara, cuya fiesta musical Bangaranga dio a Bulgaria su primer triunfo histórico en el certamen.

Goodrem actuó en octavo lugar de los 25 participantes de la gran final. Sobre el escenario, interpretó su power ballad Eclipse ante un piano dorado y resplandeciente, bailando sobre las teclas mientras entonaba sus letras con una potencia arrolladora. El espectáculo se completó con una plataforma que emergía del propio instrumento mientras bengalas y máquinas de humo llenaban el escenario de magia. Difícil olvidarlo.

La cantante y compositora de 41 años, conocida también por su etapa en la serie Neighbours, había sido señalada como una de las grandes favoritas para alzarse con el primer puesto desde que Dami Im quedara segunda en 2016 con Sound of Silence. Esta cuarta plaza se convierte así en el segundo mejor resultado de Australia en toda su historia en el festival.

Tras conocerse los resultados, Goodrem se mostró agradecida y emocionada. «Representar a Australia en el escenario de Eurovisión y formar parte de esta increíble comunidad ha sido algo inolvidable», declaró. «Estoy muy agradecida por todo el amor y el apoyo recibido desde casa y desde todo el mundo. Me ha acompañado en cada paso del camino».

El recuento de votos tuvo mucho de montaña rusa. Con los puntos del jurado profesional ya contabilizados, Australia se encontraba empatada en segunda posición junto a Dinamarca, justo detrás de Bulgaria. Sin embargo, el voto del público —que se emite por teléfono o mensaje de texto y no puede destinarse al propio país— cambió completamente el marcador, empujando a Israel hasta el segundo puesto y a Rumanía al tercero, dejando a Australia en un reñido cuarto lugar.

En Australia, el resultado se siguió con fervor y madrugada incluida. En una fiesta de emisión celebrada en el barrio de Hurstville, al sur de Sídney, decenas de seguidores se congregaron disfrazados con pelucas, banderas y trajes de lo más variopinto. Leo Chant, organizador del evento, incluso se confeccionó un apliqué de diamantes artesanal para recrear el vestido de Goodrem. «Llevaba diez años esperando que Delta participara», confesó. «Fue fenomenal, fue icónica, fue Delta».

Aunque Chant esperaba un podio, se mostró deportivo con el desenlace: «Creía que quedaría entre las tres primeras, pero el cuarto puesto sigue siendo excepcional. Hizo sentir orgullosa a Australia. Aunque hay que reconocérselo a Bulgaria: fueron increíbles y nunca lo habían ganado».

El primer ministro Anthony Albanese también se sumó a los elogios y confirmó que siguió la gala en directo. «Delta Goodrem puede estar muy, muy orgullosa de su actuación», afirmó ante la prensa. «Y todos los australianos estamos orgullosos de Delta».

La edición de este año estuvo marcada por la polémica antes incluso de que comenzara la competición. Las televisiones públicas de España, los Países Bajos, Irlanda, Islandia y Eslovenia boicotearon el certamen en protesta por la participación de Israel, en rechazo a la situación de los palestinos en la Franja de Gaza.

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