Jane Fonda encendió la mecha el domingo 14 de junio en el Town Hall de Nueva York durante el evento Rise Up, Sing Out: A Concert For the First Amendment, un concierto benéfico organizado por el Comité por la Primera Enmienda. La velada reunió a algunas de las voces más críticas del mundo del espectáculo estadounidense para denunciar lo que consideran un ataque sistemático a la libertad de expresión.
El Comité por la Primera Enmienda no es ninguna novedad: fue fundado originalmente en 1947, durante la era McCarthy, y entre sus miembros fundadores estuvo Henry Fonda, padre de la actriz. Ahora Jane lo ha revivido con urgencia renovada, y lo explicó sin rodeos desde el escenario: «Nuestra democracia está en peligro. Necesitamos que nuestra industria esté unida, activada y dispuesta a negarse a obedecer por anticipado».
Su discurso apuntó directamente a la administración Trump y a quienes, según ella, están permitiendo el desmantelamiento cultural del país. «Ahora mismo, el Gobierno y sus cómplices violan sistemáticamente la Primera Enmienda para silenciar a los artistas», afirmó, enumerando acciones como el cierre del Kennedy Center, la eliminación de fondos para museos y el National Endowment for the Arts, o la cancelación de presentadores de televisión que se atreven a hablar. «Es realmente grave. Y lo están permitiendo corporaciones cobardes. No voy a dar nombres ahora mismo».
Sus palabras llegaron apenas dos días después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos diera luz verde a la megafusión entre Paramount y Warner Bros. Discovery —la empresa matriz de CNN—, una operación que ha levantado ampollas entre quienes temen que la concentración mediática bajo la familia Ellison, cercana a Trump, pueda afectar a la independencia editorial de la cadena de noticias que fundó Ted Turner, exmarido de Fonda.
Robert De Niro también subió al escenario y abrió con una broma sobre el combate de UFC celebrado en el jardín de la Casa Blanca con motivo del 80 cumpleaños del presidente. «Buenas noches a todos, y bienvenidos a los que no pudisteis conseguir entrada para la pelea en jaula de la Casa Blanca», dijo. De Niro se definió a sí mismo como «casi un absolutista de la libertad de expresión» y utilizó precisamente esa libertad para responder sin filtros a declaraciones recientes de Trump sobre la situación económica de los estadounidenses.
Bette Midler arrancó los aplausos con una versión del clásico de Woody Guthrie All You Fascists aderezada con letras propias de actualidad, con referencias directas a la política migratoria de la administración y a los archivos de Jeffrey Epstein. La estrella de Broadway Sasha Allen interpretó A Change Is Gonna Come de Sam Cooke, mientras que la youtuber Ms. Rachel actuó acompañada de un coro de niños con una canción original escrita junto a menores inmigrantes recluidos en el centro de detención de Dilley, en Texas.
Rufus Wainwright ofreció una versión intimista de Somewhere Over the Rainbow, recordando que Judy Garland —para quien fue escrita la canción— fue miembro fundadora del Comité original, y que el letrista Yip Harburg fue incluido en las listas negras en 1950 por negarse a delatar a supuestos comunistas ante el Comité de Actividades Antiestadounidenses. La noche musical cerró con Patti Smith interpretando su himno de protesta de 1988 People Have the Power.
Entre los artistas y activistas que tomaron la palabra estuvieron también Julia Roberts, Tessa Thompson, Lily Gladstone, Ayo Edebiri, RuPaul’s Drag Race’s Miss Peppermint, Wilson Cruz y Joy Reid, entre otros.