Hace 75 años, el Festival of Britain proyectó la imagen de una nación moderna que salía de la austeridad de la Segunda Guerra Mundial. Coincidió, además, con la irrupción de una figura cultural completamente nueva: el adolescente. Por primera vez, los jóvenes empezaban a ser reconocidos como un grupo social diferenciado, con sus propios gustos, modas, angustias y ambiciones.
Esa evolución es el punto de partida de Rip It Up, una nueva temporada del BFI Film Audience Network que se celebrará en todo el Reino Unido entre mayo y octubre. A través de proyecciones, material de archivo, charlas, eventos en directo y programación elaborada por jóvenes, la iniciativa recorre el camino que va desde la rebeldía de posguerra y la aspiración de la clase obrera hasta las preguntas contemporáneas sobre identidad, pertenencia y autoexpresión.
Para Timon Singh, productor del BFI Film Audience Network, el momento elegido no es casual. La temporada llega de la mano de los actos que conmemoran el 75 aniversario del Festival of Britain y plantea una mirada a cómo cada generación se ha definido a sí misma. «Lo que quisimos hacer con Rip It Up fue celebrar cómo ha cambiado la cultura juvenil británica a lo largo de esos 75 años», explica Singh. «La rebeldía, la expresión, la alegría, el desamor… todo lo que implica ser joven.»
Las películas seleccionadas trazan esos cambios con precisión. Billy Liar, de John Schlesinger, llega con una nueva restauración en 4K y retrata a un joven que pugna contra el conformismo de la posguerra. Quadrophenia inmortaliza las rivalidades tribales entre mods y rockers. Babylon canaliza la frustración y creatividad de la juventud negra británica a través de la cultura del sound system reggae, mientras que Human Traffic y Young Soul Rebels documentan las posibilidades liberadoras de los ambientes nocturnos y musicales.
Uno de los puntos fuertes de la temporada es, precisamente, que no trata la cultura juvenil como una mera procesión nostálgica de subculturas célebres. Singh fue tajante en la necesidad de que los propios jóvenes contribuyesen a dar forma al programa. En el BFI Southbank, programadores de entre 19 y 29 años han diseñado un evento que aborda desde la cultura trans y la moda negra británica hasta el fenómeno del fandom femenino, YouTube y la emergencia de las identidades digitales.
Las conversaciones que surgieron revelaron un panorama muy distinto al de los movimientos juveniles de décadas anteriores. Los participantes jóvenes quisieron hablar de activismo medioambiental, experiencias LGBTQ+ y comunidades online: preocupaciones menos ligadas a una escena concreta y más vinculadas a cuestiones de identidad y representación.
Entre los títulos que han superado la prueba del tiempo destaca Bend It Like Beckham. Más de 20 años después de su estreno, la película de Gurinder Chadha sobre una joven británico-india que equilibra las expectativas familiares con su amor al fútbol sigue convocando al público. «La gente se centra en la rebeldía juvenil en conjunto, pero hay mucha más matiz», señala Chadha. «No es solo una cosa. Son muchas cosas que estás negociando constantemente.» La directora observa que las proyecciones atraen cada vez más a padres que vieron el film en su estreno y ahora se lo presentan a sus hijos, generando un diálogo intergeneracional poco habitual.
Entre los títulos más recientes de la programación, Ish, ópera prima de Imran Perretta, sigue a dos amigos de 12 años cuya relación se pone a prueba tras una identificación policial. La película explora raza, masculinidad y adolescencia, y dialoga tanto con los clásicos del cine juvenil británico como con la realidad más inmediata.
La temporada también mira hacia las regiones. El Queen’s Film Theatre de Belfast ha elegido If…, el clásico de Lindsay Anderson de 1968, en el que unos estudiantes se rebelan contra las estructuras autoritarias de un internado. Para el programador Neil Cadieux, la fuerza del film no reside en un mensaje político concreto, sino en su retrato de la resistencia juvenil: «A menudo se critica por ser una película política sin un punto político. Pero precisamente eso es lo que me encanta.»
En paralelo, la cineasta Gwenno Llwyd Till trabaja en una instalación que celebra la cultura musical en lengua galesa, con discos, carteles, memorabilia y material de archivo vinculado a artistas como Catatonia, Super Furry Animals y Gorky’s Zygotic Mynci. Para Llwyd Till, el proyecto va también de visibilidad: «Lo más importante era ver mi lengua representada en una institución como el BFI.»
Lo que emerge de Rip It Up es un retrato de la cultura juvenil como proceso continuo de reinvención. Las preocupaciones cambian, igual que la ropa, la música y las tecnologías con las que los jóvenes se comunican. Pero la búsqueda de identidad, pertenencia y autoexpresión permanece, generación tras generación, sorprendentemente constante.