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Música

Andy Burnham: el político que puso la música en el centro de su proyecto

El alcalde del Gran Mánchester usa Oasis, Elbow y James como banda sonora de su campaña. La música no es decorado: es ideología.

Primero llegó el vídeo de campaña: Andy Burnham caminando por calles de ladrillo rojo al ritmo de Oasis, Elbow y James. Después, un logo con ecos del northern soul: Change Labour, Keep the Faith. Y esta semana, su propuesta de recorte de impuestos a los negocios incluye explícitamente a las salas de conciertos junto a pubs y clubes. La música no es un accesorio en la marca Burnham: es el núcleo.

El alcalde del Gran Mánchester aspira a regresar a Westminster y, desde ahí, disputar el liderazgo laborista. Para ello ha construido lo que él llama el «manchesterismo» como respuesta a los problemas del país. Un concepto tan apasionante como difuso, tan potente como una letra de Noel Gallagher. Pero detrás hay una relación genuina y documentada con la industria musical de la ciudad.

Guy Garvey, cantante de Elbow, explicó así la decisión de ceder One Day Like This para el vídeo electoral: «Normalmente no nos aliaríamos con un político. Pero estos no son tiempos ordinarios y Andy no es un hombre ordinario.» No es un respaldo menor: Elbow son uno de los grupos más queridos de Mánchester y su canción funciona casi como un himno de la ciudad.

La relación de Burnham con la música de la ciudad empezó, sin embargo, en circunstancias trágicas. El atentado del Manchester Arena ocurrió apenas 17 días después de su elección como alcalde en 2017. Burnham entendió desde el primer momento que la música sería clave en la recuperación colectiva: impulsó el concierto benéfico One Love Manchester con una rapidez inusual y se subió al escenario del festival Parklife junto a The 1975 en un acto de homenaje a las víctimas.

«La gran habilidad de Andy es comprender que el poder blando es tan importante como la política formal», afirma Rose Marley, cofundadora del festival sectorial Beyond the Music y asesora de Burnham. Según Marley, el alcalde señalaba la era Madchester de su adolescencia y se preguntaba: ¿por qué desapareció ese ecosistema y qué puedo hacer para volver a crearlo? En esa visión, el legado de Tony Wilson —fundador de Factory Records— resulta determinante: crear las condiciones para que la cultura florezca, no dirigirla desde arriba.

Con esa filosofía, Burnham ha conseguido atraer a Mánchester los Brit Awards y los MOBO, los dos grandes premios de la música británica. Guy Dunstan, vicepresidente del recinto Co-op Live, asegura que Burnham fue «una razón enorme» para lograrlo. Y añade un detalle revelador sobre la autenticidad de su afición: «Doves son mi grupo favorito y Andy me dijo que también son uno de los suyos. Con él puedes hablar de música. Esa conexión no la tienes con muchos líderes.»

Lo llamativo es que el alcalde del Gran Mánchester no tiene competencias formales ni presupuesto propio en materia cultural. Aun así, en 2021 impulsó la Comisión de Música del Gran Mánchester, un organismo que aglutina desde la Orquesta Hallé hasta la sala indie Band on the Wall. Y en 2023 viajó a SXSW en Austin para presentar la ciudad ante inversores globales junto al festival Beyond the Music. «Para Andy fue como un sueño subirse al escenario con New Order», recuerda Marley. Ese octubre, en el lanzamiento oficial del festival, los visitantes escucharon a Liam Gallagher poniendo voz a los anuncios del tranvía MetroLink: Burnham le había pedido el favor personalmente.

Quien le vea pinchar en sus batallas benéficas de DJ contra el alcalde de Liverpool, Steve Rotheram, reconocerá el gusto de cualquier nostálgico de la Haçienda: Inspiral Carpets, Stone Roses, con algún toque de LCD Soundsystem o Gorillaz. Pero en su gestión ha apostado también por voces más contemporáneas. OneDa, rapera que se define como «una mujer negra, gay y rapera», viajó con la delegación de Burnham a SXSW en 2024. «Es totalmente lo contrario a lo que Mánchester suele representar musicalmente», reconoce. Burnham adoptó su eslogan «Manny on the rise» al tomar el micrófono en Estados Unidos y bromeó con tatuárselo.

No todo son luces, sin embargo. Algunos músicos y trabajadores de la noche se preguntan cuánto se han beneficiado realmente del boom inmobiliario de la ciudad, que ha disparado los alquileres. Y en enero de 2025 estalló una polémica más concreta: Sacha Lord, empresario de Parklife y el Warehouse Project al que Burnham nombró asesor de Economía Nocturna en 2018, dimitió después de que el Arts Council concluyera que su empresa les había engañado al solicitar una subvención Covid de 400.000 libras. Lord niega cualquier irregularidad. Burnham le defendió hasta el final: «Le creo cuando dice que no hubo intención de engañar», declaró. Los lazos personales entre ambos son parte del contexto.

Mientras los colegios electorales cierran este 18 de junio, la industria musical británica tiene motivos para seguir de cerca si la apuesta de Burnham sale adelante. «Espero que ayude a que todas las artes en el Reino Unido planten cara a los grandes negocios de forma justa y constructiva», dice Garvey. El hombre del Adidas y el himno de Elbow podría acabar en Downing Street. Y llevaría la música consigo.

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