Si el cartel musical de MIRA 2026 ya prometía, la parte de arte y cultura digital viene a confirmar que esto no es un festival de electrónica con pantallas de fondo. La 15ª edición, que se celebra el 6 y 7 de noviembre en Fira Montjuïc, ha desvelado sus instalaciones, performances y visuales en directo, y el resultado es un recinto lleno de obras que solo se activan cuando alguien se acerca, las toca o simplemente se queda mirándolas.
El hilo conductor de este año es un descenso a las profundidades marinas como metáfora de la cultura underground, y algunas propuestas se lo han tomado al pie de la letra: criaturas diseñadas para vivir en la isla de plástico del Pacífico, ecosistemas generativos inspirados en el fondo del océano o bichos en los que ya no se sabe dónde acaba lo orgánico y empieza lo tecnológico. Y, por si fuera poco, máquinas que aprenden de tu cara, cabezas artificiales que cantan y cuerpos que respiran al ritmo de un mundo 3D.
La vida después de nosotros
Uno de los platos fuertes es Pinar Yoldas, arquitecta y artista turco-estadounidense y profesora en la University of California, que trae An Ecosystem of Excess, fruto de casi diez años de investigación. Parte de la Gran Isla de Plástico del Pacífico, unos 1,6 millones de km² de basura flotante (más de tres veces España, para hacerse una idea), e imagina los órganos que necesitaría la vida para sobrevivir ahí: uno para detectar plástico, otro para digerirlo con ayuda de microorganismos y un tercero para filtrar tóxicos que ningún ecosistema natural sabe procesar. Ciencia ficción con muy mala conciencia.
El fondo marino también inspira Evolutionary Signals, de Sarabiotic (la polaca Sara Groborz): manchas de color que brotan en paredes y suelo, se multiplican, colapsan y desaparecen según se acerque o toque el público, como asistir al nacimiento de un ecosistema que reacciona a tu presencia. Y desde Barcelona, el diseñador de luz Manel Quintana y el taller floral Flowers by Bornay firman Quan ja no existeixin els humans, una criatura posthumana de raíces, cables corroídos y aparatos que le hacen de pulmones, con un pulso eléctrico que se resiste a apagarse.
Máquinas que miran (y sueñan)
El alemán Andreas Lutz, fundador del estudio y sello berlinés KASUGA y con mención honorífica en el Prix Ars Electronica 2025, presenta Capture/Resemble, una escultura cinética que estudia las caras y expresiones del público, las archiva y busca parecidos entre todos los que han pasado por delante. Con ese material crea su propio lenguaje de movimiento y, de vez en cuando, deja de reaccionar para quedarse procesando, como si soñara. Un poco inquietante, la verdad.
Alexis Choplain, que fabrica sus propios sintetizadores desde 2018, trae Hydroscope, una instalación que lleva investigando desde 2015 sobre una pareja con mala fama: agua y electricidad. Y el estudio milanés Anonima/Luci, que trabaja con luz, espacio y tecnología, aterrizará por partida doble, con instalación y performance.
El cuerpo como mando
En las performances, el cuerpo manda. AEDOSSYNTH, del ingeniero acústico Marc Arnela, especialista en simular la voz humana, es la evolución de lo que enseñó en Sónar+D 2024: un sintetizador formado por tres cabezas cantantes, cada una con su voz, con un altavoz como laringe y un tracto vocal reconstruido a partir de resonancias magnéticas. Arnela las tocará con un teclado MIDI mientras el productor I AM JAS pone la base electrónica y las cabezas se proyectan en grande. Coro de autómatas, básicamente.
Desde Ciudad de México llega Óldo Érreve con IMAGO Teōsinte, donde el teocintle, el antepasado silvestre del maíz, cobra vida digital con video mapping, hologramas y sensores que responden al cuerpo del performer. Con dirección de arte de Lukas Avendaño y música de Safety Trance y Vmpi, levanta un altar virtual que mira de frente al pasado colonial. Y estudiantes del máster de Artes Digitales de La Salle presentan Inspiria, una coreografía con influencias del butoh y el breathwork en la que cada respiración, de la meditativa a la hiperventilación, transforma un entorno 3D en tiempo real.
El arte también sube al escenario
Aquí los visuales no se quedan en la sala de exposiciones. Onionlab convertirá el escenario principal en Resonant Field, un campo de luz que reacciona a la música y se desborda hacia el público con una línea luminosa suspendida que dibuja ondas sobre la pista. Cada concierto, una forma distinta.
En las colaboraciones, Ferran Belmon (que ya pasó por MIRA 2025 con Cíclic) acompañará el live de Nicola Cruz con haces de luz que levantan arquitecturas efímeras; Roc Jiménez de Cisneros, fundador de EVOL y del sello ALKU, se pondrá el traje de VJ Roc para la sesión de Tutu; y VPM pondrá imagen al set híbrido de DATAPUNK presented by Anthony Rother.
Lo de casa y lo que viene
Hay hueco para la cantera. Laia Tarragó y Pol Martín presentan Els Cignes Salvatges, una relectura del cuento de Andersen inspirada en los teatrillos de marionetas, con todo pintado a mano y animado después. KINETIC RIOT (Toni Pedrá) montará en directo, a lo largo de los dos días, una colonia de arañas mecánicas con luces, láseres y sensores que reaccionan al movimiento, la distancia o la temperatura; el propio montaje es parte de la obra.
Las escuelas completan el recorrido: ELISAVA con Quo Vadis, un cubo audiovisual que interroga la cultura posdigital; EINA con Nodèn, un jardín donde los pasos del público se convierten en sonido; Malak Yahia (IED Barcelona) con Ananke: A Liturgy, un laberinto de pantallas donde pintura clásica pasada por el glitch convive con textos de Dante, Kafka, Primo Levi o Walter Benjamin; y La Salle con G.L.I.T.C.H., que transforma titulares en tiempo real a partir de palabras que introduce el público, y Humans, un grupo de figuras que responden con luz a la misma música, cada una a su aire.
Todo esto se suma a un cartel de 27 propuestas encabezado por Arca, que presentará nuevo disco el viernes 6, junto a pioneros como Martin Rev (Suicide) + Divine Enfant, Tortoise o Fennesz & Lillevan; especialistas del directo audiovisual como Max Cooper, Nicola Cruz, Ryoichi Kurokawa, Nosaj Thing x Daito Manabe o Space Afrika; el pop y el club de Shygirl, underscores, Machine Girl o AMORE; y sesiones largas de Helena Hauff y DJ Zero.
Abonos a 117 € y entradas de día a 63 € (más gastos) en mirafestival.com.