Puede que entre Leire Martínez y La Oreja de Van Gogh no haya precisamente cenas de Navidad pendientes, pero hay líneas que ni la rivalidad justifica cruzar. Y las críticas al aspecto de Amaia Montero son una de ellas. La exvocalista lo ha dejado claro: le parece “terriblemente injusto y terriblemente doloroso”.
Contexto, por si alguien ha estado en Marte este año. La Oreja decidió prescindir de Leire y abrir una nueva etapa con el regreso de Amaia, y desde entonces no ha parado: gira por toda España este 2026, fechas en Latinoamérica para el año que viene, una película basada en sus canciones en marcha y un libro con material inédito del grupo. Lo de la vuelta con calma, claramente, no iba con ellos.
Tampoco ha sido un camino tranquilo. La salida de Leire fue de todo menos amistosa, con comunicados que dejaban bastante claro que aquello no se había pactado entre abrazos, y el retorno de Amaia partió al público en dos. Lejos de frenar, la banda redobló esfuerzos para demostrar que esta etapa tenía fuerza, y los resultados les dan la razón. Pero por el camino Amaia ha tenido que aguantar de todo: comentarios sobre su físico, sobre su voz y, básicamente, sobre cualquier cosa que tuviera que ver con ella.
Mientras tanto, Leire seguía a lo suyo, hablando del grupo sin esconderse e incluso protagonizando alguna campaña publicitaria que jugaba con esa supuesta guerra entre ambos bandos. Se lo tomó con humor, y todo apunta a que eso ha ayudado a bajar la tensión. Ahora da un paso más: una cosa es la historia que tengan entre ellos y otra muy distinta convertir el cuerpo de Amaia en tema de debate público.